viernes, 30 de julio de 2010

Leer en vacaciones



Aunque la mayoría de los niños está feliz sólo con escuchar la palabra "vacaciones", la verdad es que con tanto tiempo libre queda incluso tiempo para escuchar la consabida "estoy aburrido/a". Paralelamente -al igual que todos los años- los padres tenemos dudas sobre la necesidad de reforzar algunos aprendizajes durante estas semanas o simplemente dejarlos descansar...


Las vacaciones, ya sean de mitad o final de año, están determinadas con un fin: el descanso. Este período debería ser aprovechado para que niños y jóvenes puedan dormir más tiempo, no ser tan rígidos con los horarios y disfrutar del descanso. En general los colegios no dejan tareas para las vacaciones, pero en el caso de que así sea, deberían ser planificadas, ya sea para el primer tiempo o el final de éstas. Lo mejor es que el niño decida cuándo las realizará, insistiendo en la responsabilidad de su opción.

No obstante, la idea no es mantenerlos encerrados realizando las tareas, sino que por el contrario, la alternativa podría ser sentarse con ellos a conversar respecto al colegio y manifestar mayor interés por los contenidos que están aprendiendo.


Es importante también no dejar de considerar las expectativas que tienen los niños respecto a sus vacaciones, es decir, darse un tiempo para salir con ellos al cine, a casa de amigos o familiares, o quizás sólo deseen estar más tiempo con sus padres. Esos también son aspectos que se deberían considerar en la planificación del tiempo.

Si los padres creen que es necesario reforzar algunos temas porque observan déficit en ellos, pueden hacerlo buscando otras alternativas, no sentándolos a trabajar ni imponiéndoles un horario para esto. Por ejemplo, pueden hacer carreras de sumas u otras operaciones aritméticas, competencias de ortografía, leer cuentos y conversar con el niño acerca de lo que entendió, escribir de qué se trató, inventar cuentos y escribirlos y dibujarlos. Si el estudiante está a punto de terminar el colegio y debe prepararse para los exámenes de Estado, también es bueno incentivarlo para que se prepare mejor.

Los niños deben aprovechar estas vacaciones también para relajarse y descansar. Esto les ayudará también a enfrentar de mejor forma el semestre o los meses que vienen, y ojalá no hacer de este período un momento desagradable e incluso más agobiador que cuando va al colegio.

Lectura, mucha lectura

Una última sugerencia: aproveche estos días para que su hijo lea, que lea lo que le guste, pero que lea. El niño debe entender que la lectura no forma parte del trabajo que realiza en la escuela sino que es parte de su vida, de su aprendizaje permanente.
Y no olvide que la mejor manera de que nuestros hijos adquieran el hábito de leer es con el ejemplo. ¡Demuéstrales que la lectura es una de las maneras más interesantes y entretenidas de disfrutar del tiempo libre!

Sitios de interés








He aqui un articulo sobre la Tinta , espero les guste...

La Tinta

La tinta

Se atribuye la invención de la tinta a los chinos, quienes la inventaron unos 2500 años antes de Cristo. Las primeras tintas estaban hechas con tinturas vegetales naturales.

Ya en las primeras pinturas rupestres creadas por el hombre en las cuevas y paredes rocosas, se encuentran rastros de emulsiones coloreadas con las que pintaban sus trazos.

La tinta se comenzó a usar en la antigüedad para escribir en papiro. Se han encontrado también en Egipto antiguas escrituras en negro y en rojo, en papiros escritos con cálamo, en algunos hipogeos (Sepulturas subterráneas).

Las tintas antiguas consistían en la unión de un pigmento llamado negro de humo, cola y sustancias aromáticas. Había que mezclar con agua para luego usar. Fueron las conocidas con el nombre de tinta china. En la actualidad se utilizan para dibujos y artesanías, y se fabrican de todos los colores, con diversos tintes sintéticos que reemplazan al negro de humo.

La tinta más durable es la que se realiza con sulfato ferroso, mezclado en agua con tanino y ácido gálico, a lo que se le añade el color (generalmente azul).

Cuando aparecieron las lapiceras estilográficas se fabricaron tintas especiales, de secado rápido.

Los bolígrafos usan tintas más similares a las de imprenta. Éstas se fabricaban en sus comienzos, con negro de humo mezclado con barniz o aceite de linaza hervido. En la Europa del Siglo XIII aparecen las tintas de color, para lo cual se les incorporaban pigmentos, y barnices que variaban según la superficie a imprimir. Hay tintas de imprenta que se acercan más a la pintura que a la tinta para escritura.

La evolución ha hecho que se disminuyera el uso de las tintas escolares y manuales.

Pero a la vez han aparecido en una etapa cintas entintadas para máquinas de escribir, y en la actualidad tintas de impresoras para computadoras, así como impresoras láser que emplea un tóner en polvo.

También algunas máquinas de fax funcionan con papel sensible al calor.

Hasta mediados del siglo XX se usaron los tinteros de escritorios y escuelas, donde se colocaba la tinta para la escritura de documentos y trabajos.

Tinta hectográfica: Tinta con una gran concentración de tinte en una solución de glicerina o de alcohol.
Tinta mimeográfica: Tinta con negro de humo o carbono en un aglutinante oleoso.
Tinta de las cintas mecanográficas y de los sellos de caucho (goma o hule): Tinta compuesta de agua, con la glicerina necesaria para evitar que se seque en la cinta o en el cojinete.
Tintas indelebles (Las que se utilizan para marcar ropa).
Estas tintas contienen nitrato de plata.(Si son expuestas al calor o a la luz, o a la acción química, dejan marcados en los tejidos unos sedimentos de plata de un color negro metálico).
Tinta invisible: no dejan marcas cuando se escribe pero se manifiestan con el calor. Otras pueden manifestarse de forma permanente por medio de una radiación ultravioleta o por una reacción química. Tintas simpáticas como lo son la leche, el zumo de limón y la solución de cloruro de cobalto, que se torna azul con el calor y se desvanece cuando se vuelve a enfriar.
Tinta flexográfica: Tinta utilizada en películas de plástico transparente y en otros materiales plásticos.
Tinta de anilina Tinta flexográfica que se utiliza en el celofán.
Tinta magnética: Contiene una suspensión de óxido de hierro en excipientes muy viscosos, que permiten la captación de marcas, como por ejemplo en las máquinas de clasificación de billetes de banco.
Tinta metálica: Tinta hecha de metal en polvo mezclado con una solución acuosa de goma arábiga, que sirve para rotular embalajes de metal.

Te invitamos a visitar El Taller literario ,un Blog para escritores, has click sobre el logo


jueves, 29 de julio de 2010

V Concurso Nacional de Narrativa “Salvador Garmendia” 2010 (Venezuela) 30 de septiembre de 2010

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello abre el siguiente concurso literario con el propósito de estimular la creatividad de los escritores venezolanos y por extensión contribuir con la promoción de la lectura en nuestro país.

BASES DEL CONCURSO

  1. Pueden participar todos los escritores venezolanos o extranjeros residenciados en el país.
  2. Los textos deberán ser inéditos, escritos en castellano y no estar comprometidos en su participación con otro concurso.
  3. Cada autor podrá participar con un libro de cuentos.
  4. Los aspirantes deberán enviar en sobre cerrado original y dos copias de un libro de cuentos con extensión no mayor de 150 cuartillas dirigido a la Coordinación de Promoción y Eventos. Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, Mercedes a Luneta. Parroquia Altagracia. Caracas 1010, Venezuela. Teléfonos: (0212) 562 55 84 / 562 73 00. Las obras serán presentadas con seudónimo. En sobre aparte se incluirán los datos personales del autor: nombres y apellidos, cédula de identidad, dirección, teléfonos de contacto, correo electrónico y reseña biográfica.
  5. El concurso está dotado de un premio único de diez mil bolívares (Bs. 10.000)
  6. Se cerrará el plazo de admisión de los originales el día 30 de septiembre de 2010.
  7. Los originales no premiados no se devolverán y se destruirán una vez divulgado el fallo del jurado.
  8. El premio podrá ser declarado desierto.
  9. El jurado está integrado por tres escritores de reconocida trayectoria, cuyos nombres serán anunciados oportunamente.
  10. La decisión del jurado será inapelable.
  11. La lectura del veredicto se hará durante el marco de la Filven 2010.
  12. La Casa Nacional de las Letras Andrés Bello se reserva el derecho de publicar la primera edición de la obra ganadora.
  13. Lo no previsto en las bases será resuelto por el jurado.

Mayor información: Teléfonos: (0212) 562 55 84/ 562 73 00 • Web: http://www.casabello.gob.ve

BCV presentó libro sobre pensamiento económico del Libertador


Caracas, 28 Jul. AVN .- El libro titulado El Pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad, del escritor Luis Britto García, fue presentado este miércoles por el Banco Central de Venezuela (BCV) en un acto que contó con la participación del presidente de la institución, Nelson Merentes.

Britto García ofrece en esta obra un recorrido por la vida de Bolívar como primer planificador y administrador de la Hacienda Pública nacional.

Destacó el intelectual que el Libertador fue uno de los escritores más prolíficos, más profundos y más brillantes de América Latina, pues de forma incesante dictaba documentos y proclamas que forman un corpus intelectual, para intentar resolver los problemas que aún hoy en día pertenecen a nuestra América.

“Es importante revisar ese pensamiento con el objetivo de enterarnos qué fue lo que Bolívar pensó y dictó sobre todos y cada uno de esos temas que conservan una actualidad apasionante”, manifestó.

Recordó que Bolívar se libró de los condicionamientos de su clase social para dedicarse exclusivamente a su causa ideológica.

“Pasó de ser un privilegiado que vivía una libertad basada en la esclavitud de los demás, a liberar a los demás a costa de su propia esclavitud a una causa ideológica”, expresó Britto García.

Por su parte, el presidente del BCV resaltó la vigencia del pensamiento bolivariano: “Estamos hablando de una recopilación histórica bien importante; de documentos del Libertador y de temas que son fundamentales para enriquecernos, entender el presente y tratar de mejorar el futuro”, dijo.

Con este lanzamiento se inicia la Colección Venezuela Bicentenaria, en la que el BCV busca ofrecer una panorámica de la evolución de los procesos económicos, desde la etapa fundacional de la República hasta nuestros días.

Los próximos títulos de esta línea editorial son: Historia Sociocultural de la Economía Venezolana, de Mario Sanoja Obediente, y Doscientos años de economía venezolana en imágenes, de Alejandro Oramas.

Los ejemplares se pueden adquirir en la biblioteca Gastón Parra Luzardo, ubicada en la planta baja de la sede del BCV en Caracas y en la red de librerías del Sur.

DOMINIQUE LAPIERRE

Tomado de la revista fusion.com

DOMINIQUE LAPIERRE
Foto: NAN

SIEMPRE JOVEN

Durante años se asoció su nombre al de Larry Collins, con el que escribió varios libros de periodismo de investigación, pero actualmente decir Dominique Lapierre equivale a nombrar al autor de La Ciudad de la Alegría. Su cambio en la escritura no fue sólo un cambio literario, supuso también una evolución personal: pasar de espectador a actor. Hoy mantiene una ONG en la India con la venta de sus libros, y alimenta nuevos planes. Si hacemos caso a uno de sus mejores amigos, el abate Pierre -"uno es viejo cuando no tiene más proyectos"-, tenemos claro que la edad de Dominique Lapierre se ha detenido.

Texto: Marta Iglesias

Después de leer Mil Soles me siento orgulloso de pertenecer a una especie donde existen individuos como los tan maravillosamente descritos por el Sr. Lapierre. Espero que mi pequeña colaboración se una a muchísimas otras. Animándoles en su magnífica labor, reciban mis más afectuosos saludos". Esta es la carta de un lector de Dominique Lapierre que adjunta un cheque. Pero hay otros, como la señora Mc. Intyre, de California, que dejó de fumar tras leer La Ciudad de la Alegría y cada año envía los 1.500 dólares que antes gastaba en tabaco, o muchos lectores anónimos que envían a Lapierre sus anillos de boda para que los venda en favor de los niños de Calcuta. Los libros de Dominique Lapierre tienen ese don: uno los lee y sabe que puede hacer algo, igual que los personajes de las obras de este escritor francés.
Viene a España a dar una conferencia. Es más mayor que las fotos de contraportada de sus libros, pero en cuanto se ríe -cosa que sucede muy a menudo- su rostro no tiene edad. Gesticula y chapurrea un español poblado de superlativos y de consonantes francesas, sin rastro de ese acento andaluz que aprendió de El Cordobés. Dominique Lapierre no se cansa de contar cómo cambió su vida: un día de 1981 desembarca en Calcuta con su esposa, separado provisionalmente de su hermano de escritura Larry Collins para realizar proyectos personales. Ocho años antes, los dos autores habían descubierto este país cuando escribieron Esta noche la libertad -sobre Gandhi y la historia de la India-, y Lapierre quiere expresar su gratitud al país que le ayudó a parir este best-seller. Toma una parte del dinero proveniente de sus derechos de autor y parte hacia la India para dárselo a una ONG que actúe sobre la lepra, un mal contra el que Gandhi había luchado. Se entrevista con la Madre Teresa para ver a quién es mejor donar los fondos y ella le envía a James Stevens, un antiguo comerciante londinense que está a punto de cerrar su hogar Resurrección por falta de fondos. Lapierre no lo duda y entrega el dinero a este héroe anónimo que llevaba 15 años sacando de la miseria y la muerte a miles de hijos de leprosos; también se compromete a hacer transferencias mensuales para seguir manteniendo el hogar. Pero el gran cambio se producirá al año siguiente, cuando Stevens le lleve a conocer La Ciudad de la Alegría, uno de los barrios de Calcuta. Lapierre se queda dos años y escribe el libro con el mismo nombre que se convertirá en un best-seller y luego en una película. Pero Lapierre no sólo ha cambiado su tipo de escritura. Su vida ha dado un vuelco: vende su gran casa de catorce habitaciones y se muda a otra de cuatro, cede la mitad de sus derechos de autor para los leprosos indios, nace la Fundación Dominique Lapierre Ciudad de la Alegría, mientras escribe Más grandes que el amor enferma de cáncer y lo vence, escribe Mil Soles...

"Para mí, la amistad es la capacidad de compartir con una persona todos los valores de la vida."
Foto cedida por Dominique Lapierre


-¿Por qué decidió abandonar el periodismo de investigación y dedicarse a una literatura más personal y comprometida?
-Porque yo creo que es muy importante que un escritor, que un periodista, se esfuerce en trabajar en todo el mundo con las tragedias, con las catástrofes, con las guerras... pero no solamente para ser un testigo, sino para ayudar en algún momento de tu vida. De testigo se puede pasar a ser un actor para cambiar las injusticias y traer un poco de ayuda a la miseria del mundo.

-¿Cree que son más importantes los libros personales que los de investigación?
-No, no. Pero es interesante en un momento de tu vida poder cambiar.

-A los 17 años hace un largo viaje, luego escribirá periodismo de investigación con Larry Collins, se pasa a una literatura personal y finalmente se compromete totalmente con las causas en las que cree. ¿Qué valores han marcado su vida en cada etapa?
-Creo que encontrar gente extraordinaria, verdaderos héroes de nuestro mundo, y que son personas que viven en condiciones infrahumanas, en sitios del mundo que son infiernos. Y, a pesar de todo eso, mantienen una dignidad, una capacidad de luchar, de quedar de pie, tienen una capacidad de compartir con los que son más pobres que ellos, una calidad de esperanza, una calidad de amor... que para mí fueron un ejemplo extraordinario. Ellos demuestran la capacidad que tiene el hombre de ser más grande que la adversidad, y he pensado que en el Occidente rico -donde tenemos todo y no lo sabemos, donde nuestros niños piden siempre más-, mi testimonio puede ser importante.

"Creo que la ONU no puede conocer exactamente las necesidades de los más pobres. La burocracia internacional gasta mucho dinero inútilmente."


-¿Pero cuáles son los valores que le mueven a usted?
-Nunca desesperar, tener siempre la voluntad de remontar todo, el valor, la fe, la alegría y, por supuesto, la dignidad.

-¿Qué sucedió, en su caso, para pasar de la contemplación a la acción?
-Fue el encuentro con gente como la Madre Teresa de Calcuta, como el inglés Stevens... el encuentro con héroes que me han dado un mensaje de esperanza, un ejemplo de que podemos cambiar las injusticias. Que la miseria no es una fatalidad, que hay en el mundo gente que no se llaman Noriega y que son gente extraordinaria.

-¿Fueron esas personas las que le impulsaron a cambiar su vida cuando ya tenía 50 años?
-Sí, fueron esos encuentros.

-Ha vendido su casa, donado sus derechos de autor... ¿qué es lo que le queda?
-Me queda la voluntad de continuar en ayuda humanitaria, el amor de mi esposa y otras cosas (se ríe).

"Mis valores son no desesperar nunca, tener siempre la voluntad de remontar todo, la valentía, la fe, la alegría y, por supuesto, la dignidad."


-Hablando de su esposa... Me llama la atención que en todas las fotos de sus libros sale usted con su mujer, que además comparte sus proyectos, sus cambios y sus viajes. Sin su colaboración, ¿hasta dónde habría llegado?
-Formamos un equipo y es extraordinario poder compartir una acción humanitaria con una persona que también tiene la voluntad de ayudar y que posee un corazón más grande que el Himalaya.

-En la India vio directamente los problemas de los desfavorecidos y fundó una ONG para solucionarlos. ¿En qué se diferencia esta forma de trabajar al pie de terreno, con la de la ONU y otros organismos?
-Creo que la ONU no puede conocer las necesidades de los más pobres, porque un empleado en un building de Nueva York no puede saber exactamente cuáles son las necesidades de un campesino pobre de Bengala. Y para mí lo importante es viajar cuatro veces al año para vivir con esa gente, para descubrir cuáles son las prioridades que debemos tener. Yo creo que la burocracia internacional gasta mucho dinero inútilmente.

"Es muy importante que un escritor se esfuerce en trabajar en todo el mundo con las tragedias, pero no solamente para ser un testigo, sino para ayudar en algún momento de su vida"
Foto cedida por Dominique Lapierre


-La Ciudad de la Alegría es un canto a la amistad, ¿qué es para usted la amistad y dónde la ha encontrado?
-Es más que un canto a la amistad, es un canto al amor, a la esperanza... es un canto a muchas cosas. Trata de personas que no tienen nada, pero que parecen tener todo porque tienen capacidad de compartir. Y para mí la amistad es la capacidad de compartir con una persona todos los valores de la vida.

-Pasa la mitad de su tiempo en Francia y la otra mitad en la India, dos mundos muy diferentes. ¿Se siente alguna vez solo o incomprendido?
-No, no, no. Para mí es muy importante regresar a Calcuta para tomar las vitaminas de esa gente y venir a aquí a España para tomar las vitaminas de mis amigos españoles.

-Cuando usted fue por primera vez a la India, ¿por qué cree que la gente le aceptó y le abrió las puertas de su casa y su corazón?
-Yo creo que la gente entendió enseguida que no estaba allí para hacer un juicio de valor, que estaba solamente para entender las cualidades de su cultura, su civilización, para conocer a la gente. Supieron ver que era un amigo y no una persona que iba para juzgarles. ∆






Red de Escritores por el Alba apoya a Venezuela en idea de construir sociedad de paz



Caracas, 28 Jul. AVN .- La Red de Escritoras y Escritores por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (Alba) emitió un comunicado este miércoles en el que manifiesta su apoyo irrestricto "a las decisiones que soberanamente tome el pueblo venezolano y todos los pueblos del mundo para construir una sociedad de paz y de solidaridad", ante la agresión del gobierno saliente de Colombia.

El texto resalta que Venezuela es una nación que ha elegido "libre y soberanamente el camino del socialismo, como única vía posible para sentar las bases de un país más justo y solidario".

Además, resalta que Venezuela ha dado cobijo a millones de colombianos, víctimas del conflicto armado del vecino país.

En contraste, el comunicado destaca que el imperialismo está armado siempre de falsos positivos y un manifiesto odio contra todo lo que sabe, huele y siente a pueblo.

En ese sentido, la red de escritores considera que el ataque de Colombia a Venezuela "no cuenta con el respaldo del pueblo colombiano" sino que es una estrategia planificada por el Gobierno norteamericano para apoderarse de los recursos energéticos de Venezuela y es método para tratar de detener el avance libertario de los pueblos nuestroamericanos.

A continuación el contenido íntegro del comunicado:

Ante la agresión del Gobierno de Colombia al pueblo venezolano

El 26 de julio representa un punto de inflexión para la historia latinoamericana. El asalto al Cuartel Moncada es el inicio de la conquista de muchos de los sueños de los pueblos latinoamericanos. Por eso, encendemos la memoria libertaria no sólo de los jóvenes que se sumaron a la heroica batalla que llevaron adelante el Che, Camilo y Fidel, sino que nos prendemos al ejemplo libertario de esos jóvenes que siguen siendo Simón Bolívar, José Martí, José Gervasio Artigas y tantas mujeres y hombres que lucharon por hacer de nuestras tierras cobijo para la paz, la solidaridad y la libertad.

Hoy Nuestra América se levanta, empuñando la espada de Bolívar y los versos libertarios de Martí, para construir el futuro que se merecen las generaciones por venir.

Venezuela es hoy ejemplo de construcción de un nuevo orden social que, abrazando las de la revolución, transita junto a Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Paraguay y Uruguay, entre otros pueblos y gobiernos, hacia el futuro que no sólo es posible sino imprescindible.

Por eso, considerando

Que el Pueblo Venezolano ha elegido libre y soberanamente el camino del socialismo, como única vía posible para sentar las bases de un país más justo y solidario.

Que el Ejército Libertador que dio su vida por el ideario bolivariano sólo ha traspasado las fronteras patrias para contribuir con la libertad latinoamericana.

Que Venezuela es hogar y cobijo de millones de colombianas y colombianos que han sido víctimas de la tortura, la desaparición y el asesinato que comete el gobierno paramilitar y genocida de Álvaro Uribe.

Que el imperialismo, armado siempre de falsos positivos y un manifiesto odio contra todo lo que sabe, huele y siente pueblo.

Que tenemos la certeza que la agresión del gobierno de Colombia contra Venezuela no posee el respaldo del pueblo colombiano, sino que es estrategia del imperialismo estadounidense para apoderarse de los recursos energéticos de Venezuela y método para trata de detener el avance libertario de los pueblos nuestroamericanos.

Declaramos

Nuestro irrestricto apoyo a las decisiones que soberanamente tome el pueblo venezolano y todos los pueblos del mundo, para construir una sociedad de paz y de solidaridad.

El compromiso de tomar los versos, los cantos y las palabras para denunciar cualquier atropello contra los pueblos, y si eso no bastara dejaremos la palabra para empuñar las armas que garanticen el futuro.

Declaramos en fin, que si es necesaria sembrar la vida para edificar el mañana, sepa el pueblo venezolano y todos los pueblos de Nuestra América, que seremos fértil semilla de sueños para las hijas e hijos que vivirán los tiempos que juntos y juntas, haremos nacer.

Firman por la Red de Escritoras y Escritores por el Alba:

Carlos Manuel Duque (Venezuela. Escritor).
Daniela Saidman (Venezuela. Poeta y periodista).
Dannybal Reyes (Venezuela. Escritor).
Diego Arturo Grueso (Colombia. Escritor y Defensor de Derechos Humanos).
Gabriel Figueredo (Venezuela. Escritor).
Germán Gana Muñoz (Chile. Poeta y diseñador).
Germán Ramírez (Venezuela. Escritor).
Gilberto Agüero Gómez (Venezuela. Dramaturgo).
Gladys Mendía (Venezuela - Chile. Escritora).
Fernando Vargas Valencia (Colombia. Poeta y gestor cultural).
Isaac Morales Fernández (Venezuela. Escritor).
Iván Cruz (México. Escritor).
Iván Padilla Bravo (Venezuela. Poeta y Periodista).
Juan Manuel Parada (Venezuela. Escritor).
Leonardo Cabrera (Uruguay. Escritor).
María Eugenia López (Argentina. Escritora).
Norys Saavedra (Venezuela. Luchadora Social y Poeta).
Rodolfo Quintero-Noguera (Venezuela. Ensayista y Poeta).
Sacha López Pineda (Venezuela. Poeta y actriz).
Simón Petit (Venezuela. Poeta y ensayista).
Simón Zambrano (Venezuela. Escritor).

miércoles, 28 de julio de 2010

Primera Feria del libro en Venalum




Escrito por Redacción
miércoles, 28 de julio de 2010
Nueva Prensa de Guayana, Venezuela

Desde hoy y hasta el viernes se realizará la primera Feria del Libro en Venalum como parte de las actividades que forman parte de la responsabilidad social que tiene la empresa para con el colectivo.

En el lobby del edificio administrativo de Venalum, habrá una muestra representativa de libros sobre literatura, economía, política, arte, de autores venezolanos y extranjeros, presentados por la Librería del Sur.

Allí será posible conseguir textos de Monte Ávila Editores, El Perro y La Rana, Ediciones Alternativas y de la Biblioteca Ayacucho. A partir de las 10:00 de la mañana se inicia esta fiesta con el libro a la que pueden asistir los trabajadores de Venalum y la comunidad en general.

FIDEL CASTRO PUBLICA LIBRO ESCRITO EN CONVALECENCIA

LA HABANA, 27 (ANSA) - El ex presidente cubano Fidel Castro comienza a publicar los libros escritos durante su convalecencia, tras su grave enfermedad que lo apartó del poder hace cuatro años. "La victoria estratégica" es el título de la obra que aparecerá a principios de agosto, escribió en uno de sus artículos.
En él narra la lucha que a lo largo de 1958 libró contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958), al que derrocó el 1 de enero de 1959.
Fidel Castro, que el 13 de agosto cumplirá 84 años, anuncia la segunda parte del libro.
"Yo, que trabajé meses en el tema después de mi grave enfermedad, estoy ahora animado para seguir escribiendo la segunda parte de esta historia que se denominaría, si el equipo no sugiere otro nombre, "La contraofensiva estratégica final", afirmó.
Fidel Castro reapareció en público siete veces durante julio, después de cuatro años de ausencia. GAT
27/07/2010 19:04

Stieg Larsson, primer escritor en vender más de un millón de libros electrónicos para Kindle

Del autor han comprado más de 27 millones de ejemplares en papel

Foto
Stieg Larsson (1954-2004)
Reuters
Periódico La Jornada
Miércoles 28 de julio de 2010, p. 6

Los Ángeles, 27 de julio. Stieg Larsson, autor de Los hombres que no amaban a las mujeres, se convirtió en el primer escritor en vender más de un millón de libros electrónicos en Kindle, gracias a su popular trilogía de misterio, dijo el martes la tienda online Amazon.com

Larsson, quien falleció en 2004 antes de que sus novelas se convirtieran en un éxito en todo el mundo, fue elegido como el primer integrante del Club del Millón del Kindle, informó Amazon.com

Los libros de la trilogía, cuya tercera entrega, La reina en el palacio de las corrientes de aire, fue publicada por primera vez en Suecia en 2007, están entre los 10 más vendidos para Kindle en la breve historia de este aparato.

Sus ediciones en papel han vendido más de 27 millones de ejemplares en todo el mundo y traducidas del sueco a más de 40 idiomas.

Voraz interés de los lectores

Los libros de Larsson han cautivado a millones de lectores en todo el mundo y encendido un interés voraz por las vidas de sus principales personajes, Lisbeth Salander y Michael Blomqvist, manifestó Russ Grandinetti, vicepresidente de contenido del Kindle, en un comunicado.

Amazon.com, la mayor librería online del mundo, lanzó su lector electrónico Kindle en 2007. Compite por el creciente mercado de libros electrónicos con el iPad de Apple, el Reader de Sony y los dispositivos Nook de Barnes & Noble.

lunes, 26 de julio de 2010

El GIGANTE EGOISTA DE Oscar Wilde


El Gigante Egoísta - Oscar Wilde


Todas las tardes, a la salida de la escuela, los niños se habían acostumbrado a ir a jugar al jardín del gigante. Era un jardín grande y hermoso, cubierto de verde y suave césped. Dispersas sobre la hierba brillaban bellas flores como estrellas, y había una docena de melocotones que, en primavera, se cubrían de delicados capullos rosados, y en otoño daban sabroso fruto.

Los pájaros se posaban en los árboles y cantaban tan deliciosamente que los niños interrumpían sus juegos para escucharlos.

-¡Qué felices somos aquí!- se gritaban unos a otros.

Un día el gigante regresó. Había ido a visitar a su amigo, el ogro de Cornualles, y permaneció con él durante siete años. Transcurridos los siete años, había dicho todo lo que tenía que decir, pues su conversación era limitada, y decidió volver a su castillo. Al llegar vio a los niños jugando en el jardín.

-¿Qué estáis haciendo aquí?- les gritó con voz agria. Y los niños salieron corriendo.

-Mi jardín es mi jardín- dijo el gigante. -Ya es hora de que lo entendáis, y no voy a permitir que nadie mas que yo juegue en él.

Entonces construyó un alto muro alrededor y puso este cartel:
Prohibida la entrada.
Los transgresores serán
procesados judicialmente.

Era un gigante muy egoísta.

Los pobres niños no tenían ahora donde jugar.

Trataron de hacerlo en la carretera, pero la carretera estaba llena de polvo y agudas piedras, y no les gustó.

Se acostumbraron a vagar, una vez terminadas sus lecciones, alrededor del alto muro, para hablar del hermoso jardín que había al otro lado.

-¡Que felices éramos allí!- se decían unos a otros.

Entonces llegó la primavera y todo el país se llenó de capullos y pajaritos. Solo en el jardín del gigante egoísta continuaba el invierno.

Los pájaros no se preocupaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles se olvidaban de florecer. Solo una bonita flor levantó su cabeza entre el césped, pero cuando vio el cartel se entristeció tanto, pensando en los niños, que se dejó caer otra vez en tierra y se echó a dormir.

Los únicos complacidos eran la Nieve y el Hielo.

-La primavera se ha olvidado de este jardín- gritaban. -Podremos vivir aquí durante todo el año

La Nieve cubrió todo el césped con su manto blanco y el Hielo pintó de plata todos los árboles. Entonces invitaron al viento del Norte a pasar una temporada con ellos, y el Viento aceptó.

Llegó envuelto en pieles y aullaba todo el día por el jardín, derribando los capuchones de la chimeneas.

-Este es un sitio delicioso- decía. -Tendremos que invitar al Granizo a visitarnos.

Y llegó el Granizo. Cada día durante tres horas tocaba el tambor sobre el tejado del castillo, hasta que rompió la mayoría de las pizarras, y entonces se puso a dar vueltas alrededor del jardín corriendo lo más veloz que pudo. Vestía de gris y su aliento era como el hielo.

-No puedo comprender como la primavera tarda tanto en llegar- decía el gigante egoísta, al asomarse a la ventana y ver su jardín blanco y frío. -¡Espero que este tiempo cambiará!

Pero la primavera no llegó, y el verano tampoco. El otoño dio dorados frutos a todos los jardines, pero al jardín del gigante no le dio ninguno.

-Es demasiado egoísta- se dijo.

Así pues, siempre era invierno en casa del gigante, y el Viento del Norte, el Hielo, el Granizo y la Nieve danzaban entre los árboles.

Una mañana el gigante yacía despierto en su cama, cuando oyó una música deliciosa. Sonaba tan dulcemente en sus oídos que creyó sería el rey de los músicos que pasaba por allí. En realidad solo era un jilguerillo que cantaba ante su ventana, pero hacía tanto tiempo que no oía cantar un pájaro en su jardín, que le pareció la música más bella del mundo. Entonces el Granizo dejó de bailar sobre su cabeza, el Viento del Norte dejó de rugir, y un delicado perfume llegó hasta él, a través de la ventana abierta.

-Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; y saltando de la cama miró el exterior. ¿Qué es lo que vio?

Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en el muro los niños habían penetrado en el jardín, habían subido a los árboles y estaban sentados en sus ramas. En todos los árboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de capullos y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños.

Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped. Era una escena encantadora. Sólo en un rincón continuaba siendo invierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí se encontraba un niño muy pequeño. Tan pequeño era, no podía alcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a su alrededor llorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto de hielo y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno a él.

-¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tan bajo como podía; pero el niño era demasiado pequeño. El corazón del gigante se enterneció al contemplar ese espectáculo.

-¡Qué egoísta he sido- se dijo. -Ahora comprendo por qué la primavera no ha venido hasta aquí. Voy a colocar al pobre pequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y mi jardín será el parque de recreo de los niños para siempre.

Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho.

Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal con toda suavidad y salió al jardín.

Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, que huyeron corriendo, y en el jardín volvió a ser invierno.

Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que no vio acercarse al gigante. Y el gigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en su mano y lo colocó sobre el árbol. El árbol floreció inmediatamente, los pájaros fueron a cantar en él, y el niño extendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y le besó.

Cuando los otros niños vieron que el gigante ya no era malo, volvieron corriendo y la primavera volvió con ellos.

-Desde ahora, este es vuestro jardín, queridos niños- dijo el gigante, y cogiendo una gran hacha derribó el muro. Y cuando al mediodía pasó la gente, yendo al mercado, encontraron al gigante jugando con los niños en el más hermoso de los jardines que jamás habían visto.

Durante todo el día estuvieron jugando y al atardecer fueron a despedirse del gigante.

-Pero, ¿dónde está vuestro pequeño compañero, el niño que subí al árbol?- preguntó.

El gigante era a este al que más quería, porque lo había besado.

-No sabemos contestaron los niños- se ha marchado.

-Debéis decirle que venga mañana sin falta- dijo el gigante.

Pero los niños dijeron que no sabían donde vivía y nunca antes lo habían visto. El gigante se quedó muy triste.

Todas las tardes, cuando terminaba la escuela, los niños iban y jugaban con el gigante. Pero al niño pequeño, que tanto quería el gigante, no se le volvió a ver. El gigante era muy bondadoso con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y a menudo hablaba de él.

-¡Cuánto me gustaría verlo!- solía decir.

Los años transcurrieron y el gigante envejeció mucho y cada vez estaba más débil. Ya no podía tomar parte en los juegos; sentado en un gran sillón veía jugar a los niños y admiraba su jardín.

-Tengo muchas flores hermosas- decía, pero los niños son las flores más bellas.

Una mañana invernal miró por la ventana, mientras se estaba vistiendo. Ya no detestaba el invierno, pues sabía que no es sino la primavera adormecida y el reposo de las flores.

De pronto se frotó los ojos atónito y miró y remiró. Verdaderamente era una visión maravillosa. En el más alejado rincón del jardín había un árbol completamente cubierto de hermosos capullos blancos. Sus ramas eran doradas, frutos de plata colgaban de ellas y debajo, de pie, estaba el pequeño al que tanto quiso.

El gigante corrió escaleras abajo con gran alegría y salió al jardín. Corrió precipitadamente por el césped y llegó cerca del niño. Cuando estuvo junto a él, su cara enrojeció de cólera y exclamó:

- ¿Quién se atrevió a herirte?- Pues en las palmas de sus manos se veían las señales de dos clavos, y las mismas señales se veían en los piececitos.

-¿Quién se ha atrevido a herirte?- gritó el gigante. -Dímelo para que pueda coger mi espada y matarle.

-No- replicó el niño, pues estas son las heridas del amor.

-¿Quién eres?- dijo el gigante; y un extraño temor lo invadió, haciéndole caer de rodillas ante el pequeño.

Y el niño sonrió al gigante y le dijo:

-Una vez me dejaste jugar en tu jardín, hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso.

Y cuando llegaron los niños aquella tarde, encontraron al gigante tendido, muerto, bajo el árbol, todo cubierto de capullos blancos.




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Historia de Radio Nacional de Venezuela



Resumen Histórico

Los antecedentes más remotos de Radio Nacional de Venezuela, se ubican en el Decreto del Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, General Eleazar López Contreras de fecha 29 de julio de 1936, mediante el cual se crea Radio Difusora Nacional de Venezuela, que en diciembre de 1936, realiza su primera transmisión a control remoto desde el Palacio de Miraflores, difundiendo la alocución presidencial de año nuevo.

En diciembre de 1941, bajo la presidencia del General Isaías Medina Angarita, Radio Difusora Nacional de Venezuela posee una unidad móvil propia y modernos equipos de transmisión, ya para 1943 la Radio contaba con un transmisor de dos (2) kilovatios.

Luego de los sucesos del 18 de octubre de 1945, la Junta de Gobierno que sustituye al Presidente Medina Angarita institucionaliza definitivamente la Radiodifusora Nacional de Venezuela como emisora gubernamental y le confiere carácter cultural y educativo, adscribiéndola a la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, para ese momento disponía de una orquesta sinfónica, grupos de cámara, solistas, Teatro Experimental, y sus primeros estudios son acondicionados en 1946, en el Teatro Nacional; su horario de transmisión era de once de la mañana a dos de la tarde, y desde cinco de la tarde hasta las once de la noche, operando en su única frecuencia de 630 kiloherz, en onda media.

Para 1947, los estudios de Radiodifusora Nacional de Venezuela son ubicados entre las esquinas de Llaguno y Cuartel Viejo y la planta transmisora se instala en Los Magallanes de Catia, el transmisor tenía una potencia de diez (10) kilovatios. Posteriormente la radio es ubicada en la urbanización Santa Eduvigis y se adquieren un transmisor de un (1) kilovatio, para operar en 630 kiloherz y otro de diez (10) kilovatios, para operar la banda de 60 metros .

La Junta Militar de 1948 transfiere la radio a la Dirección General de Información del Ministerio de Relaciones Interiores, en ese momento contaba con una orquesta de cámara y Su programación era básicamente música clásica, programas culturales, educativos y folclóricos.

Después de los sucesos del 23 de Enero de 1958 los estudios se trasladan al Pedregal de Chapellín, al final de la calle Las Marías con Vaamonde, donde actualmente funcionan sus instalaciones principales y en noviembre del mismo año se edita el primer Boletín de Programas de la radio.

A comienzos de los años 60 del siglo pasado, la radio operaba en los 630 kiloherz, difundiendo música clásica, programas musicales y noticias. Posteriormente sale al aire con otra frecuencia, la de 1.050 kiloherz conocida como el Canal Ligero, para difundir música popular ligera, programas infantiles, culturales e informativos. En el ámbito informativo contaba con los servicios de la France Press , United Press, ANSA, y la DPA.

Radio Nacional de Venezuela fue creada, formalmente, como servicio autónomo mediante el Decreto Presidencial Nº 1.643 de 8 de julio de 1987, publicado en Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 33.755* , de misma fecha, en el cual se le adscribía a la extinta Oficina Central de Información (OCI), dependiente de la Presidencia de la República. Al crearse el Ministerio de Secretaría de la Presidencia , este Ministerio pasó a tener competencias sobre formulación, dirección y coordinación de las políticas informativas y divulgativas de la Administración Central y de administración de los distintos medios gráficos, radiofónicos y audiovisuales propiedad del Estado (Decreto sobre Reorganización de la Administración Central ), por lo cual Radio Nacional de Venezuela dependía jerárquicamente de este Ministerio; con la creación del Ministerio de Comunicación e Información, mediante Reforma del Decreto sobre Organización de la Administración Central, publicado en fecha 20 de Agosto de 2002 Número 37.509, este Ministerio pasó a tener las competencias relacionadas con la política comunicacional y la administración de los medios del Estado.

Desde ese momento hasta la presente fecha, Radio Nacional de Venezuela, ha experimentado significativos cambios, tanto desde el punto de vista tecnológico y administrativo, como desde el punto de vista de su rol en el proceso político venezolano, especialmente durante el proceso revolucionario iniciado a partir de 1998.

A partir de la gestión del Ministro Jesse Chacón, y por decisión del Presidente de la República en Consejo de Ministros, se inició un proceso de expansión de Radio Nacional de Venezuela que tiene como propósito no sólo abarcar todo el territorio nacional y abrirse camino a nivel internacional, sino también mejorar y garantizar la permanencia y calidad de la señal, así como del contenido de su programación, y con la determinación de ser la primera radio nacional del pueblo venezolano, vanguardia comunicacional e informativa en el proceso de construcción del nuevo Estado constitucional y una de las radios de mayor importancia en el continente americano.

En la actualidad Radio Nacional de Venezuela cuenta con varios canales: Canal Informativo, que constituye el canal bandera en materia informativa y de opinión; Canal Clásico, destinado a la difusión de obras musicales nacionales y extranjeras de corte clásico, así como de una programación cultural variada; Canal Activa, cuya programación está fundamentalmente dirigida a niños y jóvenes; Canal Musical, dirigido a la difusión de música ligera y popular; Onda Corta Internacional cuya programación está destinada a la difusión de noticias e informaciones a nivel internacional.

*Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 33.755, de fecha 8 de julio de 1987. En dicha Gaceta fue publicado el Decreto Presidencial Nº 1.643 de 8 de julio mediante el cual se creó el Servicio Autónomo Radio Nacional de Venezuela adscrito a la extinta Oficina Central de Información (OCI), dependiente de la Presidencia de la República.


Esta semana Radio Nacional de Venezuela Celebra 74 años ...Felicidades a esa Gran familia de la Radio Venezolana

RNV celebra 74 aniversario llevando sus micrófonos a diferentes regiones


Prensa Web RNV / Relaciones Institucionales RNV
25 Julio 2010, 01:19 PM




Toda la semana los micrófonos de Radio Nacional de Venezuela (RNV) intensificarán su recorrido por diversas regiones del país como parte de la celebración de su aniversario número 74.

RNV Región Central tendrá una programación especial con Marlyn Cavaniel y las comunas de Carabobo.

Venezuela Tierra Adentro se transmitirá desde San Cristóbal, con Harry Colmenares, y la organización obrera de las empresas básicas será el tema que destaque David Paravisini a través del programa Petróleo en Movimiento, en Puerto La Cruz, estado Anzoátegui.

La radio seguirá en la calle con el programa Aquí hay Poder Popular, cuya transmisión se llevará cabo en Maracaibo, mientras que el programa Somos Amerindios viajará al estado Bolívar a fin de que los voceros regionales y las comunidades indígenas sean los protagonistas de esta jornada.

Desde el estado Zulia, los espacios La lámpara de Diógenes, Debate de ideas y País Alternativo transmitirán una emisión especial donde se tocarán temas de interés nacional como el poder popular y el análisis político estratégico del país.

Programa con motivo de la celebración del 74º Aniversario de RNV
Lunes 26 de julio
Misa de Consagración celebrada por el sacerdote Numa Molina S.J. y la participación de la Orquesta Sinfónica Infantil de Chapellín
Lugar: cafetín de RNV
Hora: 10:00am

Programa “En Contacto” del Canal Informativo
Lugar: estado Apure
Hora: 10:00am a 10:45am

Programa “Guasangueando” - Canal Juvenil
Lugar: Plaza Sucre de Petare
Hora: 4:00pm

Programa “La Mancha” – Canal Juvenil
Lugar: PH de la Torre San Martín en Parque Central
Hora: 8:00pm

Martes 27 de julio
Programa “En Contacto” del Canal Informativo
Lugar: estado Apure
Hora: 10:00am a 10:45am

Programa “Venezuela Tierra Adentro” del Canal Informativo
Lugar: San Cristóbal, estado Táchira
Hora: 2:00pm a 2:45 pm

Miércoles 28 de julio
Entrega de reconocimientos y botones a las trabajadoras y trabajadores por su apoyo para la consecución de los objetivos de la radio y desempeño.
Participación de la Agrupación musical Yuruari
Lugar: espacios abiertos del Teatro Teresa Carreño
Hora: 10:00am

Programa “En Contacto” del Canal Informativo
Lugar: estado Portuguesa
Hora: 10:00am a 10:45am

Programa radial “Petróleo en Movimiento” del Canal Informativo
Lugar: Puerto La Cruz, estado Anzoátegui
Hora: 3:00pm

Jueves 29 de julio
Programa“ Rompiendo Hielo” del Canal Informativo
Lugar: “La Bombilla” de Petare
Hora: 10:00am

Primera jornada para la instalación de la “Milicia Comunicacional”
Lugar: sala C del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG)
Hora: 4:00pm

Viernes 30 de julio
Realización de un Mural en la sede de RNV, actividad integradora de las trabajadoras y trabajadores de la radio y el “Colectivo La Mancha”.
Lugar: sede RNV
Hora: 3:00pm

Transmisión especial de los programas del canal Informativo, “Aquí hay Poder Popular”, “La lámpara de Diógenes”, “Debate de Ideas” y “País Alternativo”
Lugar: estado Zulia
Hora: desde las 10:00am hasta las 2:45pm

Programa del Canal Informativo “Al Día con la Cinemateca”
Lugar: Caracas, sede Biblioteca Nacional
Hora: 5:00pm a 5:45pm

Sábado 31 de julio
Programación especial a través de RNV Región Central
Lugar: Región Central, estado Carabobo
Hora: 10:00am a 12:00 m

Estreno la obra de teatro “Manuelita, una niña de la revolución”
Lugar: Teatro Cadafe
Hora: 3:00pm

Transmisión del programa “Somos Amerindios” con la Federación de Indígenas
Lugar: estado Bolívar
Hora: 3:00pm

Domingo 01 de agosto
“Copa RNV 74 aniversario”
Para el cierre de la celebración se realizará el domingo 1º. de agosto la Copa RNV 74 aniversario que incluye las disciplinas de softbol, fútbol sala, básquet, y voleibol y contará con la participación de los equipos de Vive TV, Agencia Venezolana de Noticias (AVN), Venezolana de Televisión (VTV), RED TV y Ávila TV
Lugar: Polideportivo José María Vargas, ubicado en la Av. Soublette, 10 de Marzo. Parroquia Carlos Soublette. Edo. Vargas.
Hora: a partir de las 8:00am

domingo, 25 de julio de 2010

En el cumpleaños del Libertador un pequeño Homenaje


Portada del cuento El Perro Nevado

EL PERRO NEVADO


Tulio Febres Cordero

Al nacer el siglo XX, no descansa Don Tulio Febres Cordero en el estudio de la historia y su dedicación a la literatura. Publico a partir de 1900: Don Quijote en América, los mitos de Los Andes, Memorias de un muchacho, y en 1911 Tradiciones y leyendas. De esta obra, presentamos a nuestros lectores una pequeña muestra: El Perro Nevado



El silencio de los páramos es completo. No hay aves que canten, ni árboles que luchen con el viento, ni ríos estrepitosos que atruenen el espacio. Es una naturaleza grandiosa, pero llena de gravedad y de tristeza. Aquellos cerros desnudos y altísimos, acumulados al capricho, parecen las ruinas de un mundo en otro tiempo habitado por cíclopes y gigantes. Lo que pasa en alta mar, lo que pasa en la llanura inmensa, eso mismo sucede en los páramos andinos. El hombre se siente humillado ante la naturaleza y se recoge en sí mismo. Por eso la ascensión a las alturas de la cordillera venezolana no solamente es fatigosa para el cuerpo, sino abrumadora y triste para el espíritu. Bajo las mantas y abrigos que son necesarios al viajero para soportar un frío que acalambra los miembros, el alma también se recoge y busca el calor de los recuerdos, de los pensamientos y de los afectos que le son más caros en la vida.

En una brumosa tarde de junio del año de 1813, se detuvo una escolta de caballería frente a la casa de Moconoque, sitio distante una legua de la villa de Mucuchíes, para entonces el lugar más elevado de Venezuela. La casa parecía desierta, pero apenas habrían dado dos o tres toques en la puerta, cuando instintivamente los caballos que estaban más cerca retrocedieron espantados. Un enorme perro saltó a la mitad del camino dando furiosos aullidos. Era un animal corpulento y lanudo como un carnero, de la raza especial de los páramos andinos, que en nada cede a la muy afamada de los perros del monte de San Bernardo.

Ante la actitud resuelta y amenazadora del perro brillaron de súbito diez o doce lanzas enristradas contra él, pero en el mismo instante se oyó a espaldas de los dragones una voz de mando que en el acto fue obedecida:

-¡No hagáis daño a ese animal! ¡Oh, es uno de los perros más hermosos que he conocido!

Era la voz del Brigadier Simón Bolívar, que cruzaba los ventisqueros de los Andes con un reducido ejército. Por algunos momentos estuvo admirando al perro que parecía dispuesto a defender por sí solo el paso contra toda el escolta de caballería hasta que el dueño de la casa, don Vicente Pino, salió a la puerta y lo llamó con instancia.

-¡Nevado! ... ¡Nevado! ¿Qué es eso? El fiel animal obedeció en el acto y se volvió para el patio de la casa gruñendo sordamente. Su pinta era en extremo rara y a ella debía el nombre de Nevado, porque siendo negro como un azabache, tenía las orejas, el lomo y la cola blancos, muy blancos, como los copos de nieve. Era una viva representación de la cresta nevada de sus nativos montes.

El señor Pino, que era un respetable propietario, se puso inmediatamente a las órdenes de Bolívar y sus oficiales, y obtenidos de él los informes que necesitaban referentes a la marcha que hacían, la continuaron hasta Mucuchíes, donde iban a pernoctar. Bolívar miró por última vez a Nevado con ojos de admiración y profunda simpatía, y al despedirse, preguntó al señor Pino si seria fácil conseguir un cachorro de aquella raza.

-Muy fácil me parece -le contestó-, y desde luego me permito ofrecer a Su Excelencia que esta misma tarde lo recibirá en Mucuchíes, como un recuerdo de su paso por estas alturas.

Media hora después de haber llegado el Brigadier a la citada villa, le avisaron que un niño preguntaba por él en la puerta de su alojamiento. Era un chico de once a doce años, hijo del señor Pino, que iba de parte de éste, con el perro ofrecido.

-¡El mismo perro Nevado! -exclamó Bolívar, ¿Es este el cachorro que me envía su padre?

-Si, señor, este mismo, que es todavía un cachorro y puede acompañarle mucho tiempo.

-¡Oh, es una preciosa adquisición! Dígale al señor Pino que agradezco en lo que vale su generoso sacrificio, porque debe ser un verdadero sacrificio desprenderse de un perro tan hermoso.

El chico regresó a Moconoque aquella misma tarde satisfecho de los agasajos y muestras de cariño que recibió de Bolívar. Este niño fue don Juan José Pino, que llegó a ser padre de una numerosa y honorable familia de Mérida y alcanzó la avanzada edad de noventa y cuatro años.

Bolívar quedó contentísimo con el espléndido regalo, y no cesaba de acariciar a Nevado, que por su porte no tardó en corresponderle las caricias, haciéndolo en ocasiones con tanta brusquedad que más de una vez hizo tambalear al libertador al echársele encima para ponerle las manos en el pecho.

Averiguado con varios señores de Mucuchíes si habría en la tropa algún recluta del lugar conocedor del perro, para confiarle su cuidado y vigilancia, se le informó que en el destacamento que comandaba Campo Ellas había un indio que era vaquero de la finca del señor Pino, y de consiguiente, conocedor del perro y de sus costumbres.

No fue menester más. Inmediatamente despachó Bolívar una orden a Campo Ellas, que estaba acampado fuera del pueblo, para que le mandase al consabido indio, llamado Tinjacá. Era éste un indígena de raza pura, como de treinta años, leal servidor y de carácter muy sencillo. La orden, despachada a secas sin ninguna explicación, fue militarmente obedecida. El indio se encomendó a Dios, confuso y aterrado, al verse sacado de las filas, desarmado y conducido a Mucuchíes con la mayor seguridad y sin dilación alguna. El pobre creyó que lo iban a fusilar.

Era ya de noche, y Bolívar, envuelto en su capa por el frío intenso del lugar, revisaba el campamento acompañado de algunos oficiales, cuando se le presentaron con el recluta.

-¿Eres tú el indio Tinjacá?

-Sí, señor.

-¿Conoces el perro Nevado del señor Pino?

-Si, señor, se ha criado conmigo.

-¿Estás seguro de que te seguirá a dondequiera que vayas sin necesidad de cadena?

-Si, señor, siempre me ha seguido -contestó el indio volviendo en sí de su estupor.

-Pues te tomo a mi servicio con el único encargo de cuidar el perro.

El indio estaba tan turbado por la brusca transición efectuada en su ánimo, que no acertó a decir palabra alguna de agradecimiento. Al cabo se atrevió a preguntar tímidamente dónde estaba el perro.

-Está amarrado en mi alojamiento -le contestó Bolívar.

-Pues si su merced quiere una prueba del cariño que me tiene Nevado, mande que lo suelten y le respondo que al punto se vendrá para acá, a pesar de la distancia y de la oscuridad de la noche.

Bolívar clavó sus ojos en el indio y se sonrió, manifestando de este modo su incredulidad; pero después de reflexionar un poco dio la orden y se quedó en el mismo sitio, advirtiendo a Tinjacá que si la prueba resultaba adversa lo castigaría severamente.

Las calles de la villa se hallaban a aquella hora cruzadas pormuchos jinetes e infantes ocupados en procurar a, las tropas el rancho y las comodidades necesarias. Bolívar empezó a temer que el perro, al verse suelto, se volviera como un rayo para Moconoque, pero en este momento Tinjacá se llevo la mano derecha a la boca, y acomodándose los dedos entre los labios de un modo particular, lanzó un silbido extraño y penetrante, distinto de los demás silbidos que hasta allí habían oído Bolívar y sus compañeros. Algo de salvaje y de guerrero había en aquel silbido que dominó todos los ruidos y algazara de los vivas y debió de resonar hasta muy lejos.

-El perro debe ya estar suelto -dijo Bolívar con inquietud, volviéndose a Tinjacá.

- Si, señor -repondió éste-, y muy pronto estará aquí.

Y seguidamente lanzó al viento otro agudo silbido que hizo vibrar el tímpano a todos los presentes. Hubo un momento de ansiedad. Todos los corazones palpitaban aceleradamente, menos el del indio, que lleno de confianza, esperaba tranquilamente el resultado, sondeando la oscuridad con sus miradas en la dirección del alojamiento del Brigadier, que distaba de allí tres o cuatro cuadros. Un grito escapó de sus labios:

-¡Allí viene! -exclamó, echando con ligereza un pie atrás paro recibir sobre el pecho el pesado cuerpo del perro, que se te tiró encima dando saltos de alegría.

-Ya ve su merced cómo el perro sí me quiere -dijo respetuosamente Tinjacá dirigiéndose a su jefe.

Todos quedaron admirados del hecho, que vino a aumentar, si cabe, la estimación y efecto que ya Bolívar tenía por su perro. El mismo le daba de comer, porque decía que el perro debe recibir siempre la ración directamente de las manos del amo. El resultado de estas contemplaciones fue que a los pocos días ya Nevado tenía por su nuevo amo el mismo cariño que demostraba por Tinjacó y que Bolívar aprendió a llamarle de muy lejos con el mismo silbido casi salvaje que le enseñó el indio.

Del ingenio festivo y picaresco de algunos oficiales del Estado Mayor salió la especie de bautizar a Tinjacá con el nombre de Edecán del Perro, especie que celebró Bolívar, pero no sus oficiales, a quienes nunca les cayó en gracia tal nombre.

Nevado compartió los azares y la gloria de aquella épica campaña de 1813. Sus furibundos ladridos se mezclaban sobre los campos de batalla al redoble de los tambores y estruendo de las armas.

Era un perro de continente fiero, semejante a un terranova, pero singularmente hermoso, que se atraía las miradas de todos en las ciudades y villas por donde pasaban.

El siete de agosto, en la entrada triunfal de Caracas, Nevado, acezando de fatiga, seguía a su amo bajo los arcos de triunfo y las banderas que adornaban las calles de la gentil ciudad. Más de una flor perfumada de las muchas que arrojaban de los balcones sobre la cabeza olímpica del libertador, vino a quedar prendida en los níveos vellones del perro.

El hermoso Nevado era digno de aquellas flores.

Dice la historia que cuando Nerón vino al mundo se vieron en el cielo nubes de color sangre y otras señales espantosas, lo mismo que al moverse contra Roma el formidable Atila. Tal así debieron verse en Venezuela en el cielo y en la tierra presagios siniestros cuando compareció en el escenario de la guerra a muerte el terrible Boves. Humillado su vandálico fiereza en el combate de Mosquiteros por el intrépido Campo Elías, vino a levantarse como un dragón infernal en la triste batalla de la Puerta, donde todo se perdió para la patria, menos la fe republicana y la perseverancia heroica de Bolívar, que logró salvarse de las garras de su feroz enemigo, acompañado de algunos de sus bravos tenientes, tomando la vía de Caracas con el alma desolada ante aquel inmenso desastre.

Meses antes, sobre el campo de Carabobo, donde habían sido derrotadas por completo las armas realistas, Nevado estuvo a punto de ser lanceado al precipitarse furioso sobre los caballos enemigos. El perro parecía perder el juicio a la vista del humo de la pólvora, del choque de las armas y los sangrientos escenas del combate.

Para prevenir este mal, ordenó Bolívar a Tinjacá que tuviese amarrado el perro en las acciones de armas; y esta orden, estrictamente obedecida, fue acaso su perdición en la Puerta, porque sus ladridos, escuchados desde muy lejos, orientaron a los perseguidores, y pronto descubrieron éstos a Tinjacó que huía siguiendo los pasos de Bolívar, pero entorpecido por el perro que iba amarrado a la cola del caballo.

El perro y su guardián fueron presentados a Boves como una presa inestimable. Hasta las filas realistas había llegado la fama del noble animal. En los labios de Boves apareció una sonrisa siniestra, y con la refinada malicia que lo caracterizaba se dirigió al atribulado indio, diciéndole:

-Has cambiado de amo, pero no de oficio. Te necesito para que me cuides el perro, y por eso te perdono la vida. Yo sé que no te atreverás a huir, porque él seria el primero en descubrirte hasta en las entrañas de la tierra.

Boves acarició a Nevado, seducido por su tamaño y rarísima pinta, pensando desde luego aprovecharse de su finísimo olfato para descubrir algún día el paradero de Bolívar y sus más allegados tenientes, a quienes el perro no podría olvidar en mucho tiempo.

Nevado asistió cautivo al sitio de Valencia que Boves dirigía personalmente. Bolívar había ordenado a Escalona que defendiese la ciudad a todo trance; y Escalona y su puñado de héroes así lo hicieron, hasta que reducidos al escaso número de noventa soldados, sin pertrechos ni víveres y constreñidos por los clamores del vecindario se vieron en la dura necesidad de aceptar la capitulación propuesta por Boves, quien se adueñó de la plaza por este medio.

Pero antes, este sanguinario jefe realista hizo celebrar una misa en su campamento, y adelantándose hasta el altar en el momento solemnísimo de la elevación, juró en alta voz ante la Hostia consagrada que cumpliría y haría cumplir los artículos de la capitulación, los cuales garantizaban la vida y hacienda del vecindario y guarnición de la ciudad heroica. Lo que sucedió, no habrá historiador que lo relate sin llamar la cólera del cielo sobre aquel insigne malvado.

Tinjacá y el perro fueron incorporados en la guardia personal del feroz caudillo, alojándose con él en la casa del Suizo, recinto lleno de familias patriotas, asiladas allí por temor a los ultrajes de la soldadesca desenfrenada.

Muchas damas patriotas, temerosas de provocar las iras del vencedor, asistieron, llenas de angustia y de sobresalto, al baile que la oficialidad realista organizó en la propia casa del Suizo, residencia de Boves, para obsequiar a éste por el triunfo de sus armas; y cuando este hombre infernal agasajaba con pérfidas sonrisas a las matronas y señoritas allí reunidas, en los hogares de éstas, en las prisiones y en las calles corría despiadadamente la sangre de los patriotas.

Aquel sombrío personaje de la leyenda arábiga, el jefe de los Abasidas, que hizo sacrificar a más de ochenta individuos de la ilustre familia de los Ommíadas prisioneros que descansaban en la fe de su palabra, y que sobre sus cuerpos todavía agonizantes hizo tender tapices y servir un banquete a los oficiales de su ejército; ese califa pérfido fue, sin embargo, menos cruel e inhumano que Boves en aquella San Bartolomé valenciana. Ese monstruo llevó su refinamiento hasta hacer que las madres, esposas e hijas de las víctimas danzasen entre música y flores en medio del esplendor de las bujías a la misma hora en que, allá entre las sombras, se retorcían sus deudos más queridos, villanamente sacrificados a lanzazos por una turba de asesinos.

Antes de que llegase a conocimiento de aquellas mártires la tremenda verdad de su infortunio y la inaudita perversidad de Boves, ya esto se sabía y se comentaba en los corredores de la casa, en los cuales reinaba un extraño movimiento. Entrada y salida de oficiales, órdenes secretas, sonrisas diabólicas en unos, caras de espanto en otros. Todo lo advirtió Tinjacó y tembló de pies a cabeza. ¡La hora de la matanza había llegado!

Los distinguidos patriotas Peña y Espejo, que estaban bailando, desaparecieron sin saberse cómo de las manos de sus verdugos, cuando dentro de la misma sala uno de los oficiales tenía ocultas debajo de la chaqueta las cuerdas para amarrarlos. Al día siguiente, descubierto el doctor Espejo en su escondite, fue fusilado en la plaza pública.

El indio concibió al punto la idea de fugarse con el perro, su fiel e inseparable compañero, pero lo detuvo la consideración de que Nevado lo comprometía, porque a pesar de la mucha gente y gran animación que había en la casa, sería muy notable su salida acompañado del perro, el cual estaba encadenado en el interior de la casa por orden expresa de Boves.

¿Qué hacer en momentos tan críticos? Empezaban ya a oírse en los labios de la soldadesca los nombres de los patriotas asesinados aquella misma noche, y multitud de partidas armadas cruzaban descaradamente las calles en busca de víctimas. Tinjacá corrió al interior de la casa y so pretexto de que iba a partir pan para darle al perro, pidió en la cocina un cuchillo del servicio. Seguidamente se dirigió al lugar donde estaba el perro, que se hallaba inquieto y gruñendo de cuando en cuando por el ruido inusitado que llegaba a sus óidos. Con suma rapidez se allegó a él, lo acarició con más extremos que nunca y disimuladamente le cortó el collar de cuero de donde pendía la cadena, dejándolo unido apenas por un hilo, de suerte que Nevado con poco esfuerzo se viese libre; y repitiéndose sus extremadas caricias, hasta dejarlo sosegado, se alejó de allí, escurriéndose entre la mucha gente que llenaba la casa.

Al verse en la calle, consultó la dirección del viento y se alejó de aquella mansión diabólica. Más de una vez se detuvo y vaciló. El paso que daba podía costarle la vida. Tenía muy presentes las palabras de Boves cuando cayó prisionero en la Puerta. Huir solo era menos expuesto, pero no podía resignarse a abandonar el perro, por el cual sentía un cariño entrañable, un cariño que rayaba en culto, a que se unía el orgullo de ser el único guardián, el único responsable de aquel animal que era para Bolívar una joya de gran valor. El pobre indio de los páramos veía en Nevado el talismán de su fortuna; a él debía su posición al lado del libertador, y el cariño sincero que éste le profesaba. Abandonarlo era sacrificar su carrera, su porvenir: era sacrificarlo todo.

La música del baile aún llegaba vagamente a sus oídos. Era necesario detenerse un momento y esperar. Por fortuna la calle en aquel paraje estaba solitaria, a la inversa de los alrededores de la casa del Suizo, donde hervía el concurso de soldados y curiosos.

Cesó la música, y repentinamente en los grupos de militares y otras personas que llenaban los corredores y pórticos de la casa se notó un movimiento simultáneo de sorpresa y de terror.

-¡Se ha soltado el perro! -exclamaron muchas voces.

Efectivamente, Nevado atravesaba como una flecha los corredores de la casa, y rompiendo por el apiñado grupo que obstruía la puerta, derribando a unos y haciendo tambalear a otros se lanzó a la calle atronando con sus ladridos todo el vecindario. Ya fuera, se detuvo algunos instantes, volviendo a todas partes la cabeza, con la nariz hinchada, en alto las velludas orejas y batiendo su hermosísima cola, que a la luz que despedían las ventanas del Suizo semejaba un gran plumaje, blanco, muy blanco, como la nieve de los Andes.

Oyóse un silbido lejano que pasó inadvertido para los presentes, pero no para el perro, que partió, como tocado por un resorte eléctrico, desapareciendo a la vista de los circunstantes, a tiempo que el mismo Boves salía a la puerta y lo llamaba con instancia. Cuando éste se convenció, por el examen de la cadena, que la fuga del perro era premeditada, se colmó en su ánimo la medida del odio y de la venganza.

Allá, en oscura bocacalle, el indio postrado en tierra, sujetó rápidamente al perro por el cuello con una correa que se quitó del cinto, y rasgando una tira de la falda de su camisa, empezó a amordazarle, ingrata operación que el inteligente animal soportó dócilmente, aunque manifestando su contrariedad y sufrimiento con lastimeros quejidos.

Hecho esto, el indio tomó un rumbo opuesto para desorientar a los que saliesen a perseguirlos, que naturalmente seguirían la dirección que el perro había tomado en la calle. Ora avanzando cautelosamente, ora retrocediendo al sentir los pasos de alguna escolta, con mil rodeos y angustias caminaba en la dirección de los corrales, para tomar allí la vía de Barquisimeto.

De pronto, a la mitad de una cuadra, sintió los pasos acelerados que venían a su encuentro. Retroceder era imposible. Los pasos se acercaban más y más, hasta que sus ojos espantados vieron dibujarse entre las sombras un bulto informe. Era, por fortuna, una persona inofensiva, un padre que pasó de largo por la acera opuesta, llamado, sin duda, para auxiliar algún herido, según creyó Tinjacá. Pero no, aquel aparente religioso, como después se supo, era el bravo Escalona, que en hábito de fraile, se escapaba también de la matanza.

La situación del indio, que caminó toda aquella noche sin descanso, era doblemente critica porque el perro era demasiado conocido en las villas y lugares por donde había pasado el libertador, lo que le obligaba a una marcha sumamente penosa por parajes extraviados; pero si Nevado era para él una amenaza constante y causa de mil zozobras por los campos y vecindarios que recorría, todos enemigos, en cambio, era también un compañero fiel y cariñoso que velaba su sueño y sabia esgrimir sus poderosas garras y agudos colmillos para defenderle en cualquier lance personal.

Al cabo de algunos días logró incorporarse a la gente de Rodríguez, el jefe patriota de la guarnición de San Carlos, llamado por Escalona cuando supo la aproximación de Boves. Sabido es que Rodríguez llegó a los alrededores de Valencia con su tropa, que no pasaba de cien hombres, y tuvo que replegarse, porque el ejército sitiador le impidió la entrada. Unido, pues, a este puñado de valientes, corrió la suerte de ellos, atravesando lugares llenos de guerrillas enemigas, ora combatiendo día y noche, ora pereciendo de necesidades en las selvas y desiertos, hasta que lograron, al fin, incorporarse todos, esto es, cuarenta o cincuenta que sobrevivieron, al no menos heroico ejército de Urdaneta, que alcanzaron en El Tocuyo, para emprender juntos aquella célebre retirada que salvó del pavoroso naufragio de 1814 la emigración y las reliquias de la patria.

A su paso por Mucuchies, Urdaneta dejó de retaguardia en este lugar trescientos hombres al mando de Linares, y con el resto de sus tropas ocupó a Mérida. El valor temerario de Linares lo obligó a combatir con Calzada, que los seguía y que casi inesperadamente descendió del páramo de Timotes y los atacó con todo su ejército en la propia villa de Mucuchíes.

Tinjacó y Nevado, como era natural, estaban allí con la fuerza de Linares en su tierra nativa, y se vieron envueltos en aquel combate heroico, que fue desastroso para los patriotas. El pronto auxilio despachado de Mérida al mando de Rangel y Páez, que volaron con un cuerpo de caballería al socorro de Linares, llegó tarde, pues se encontraron con los primeros derrotados una legua antes de llegar a la villa.

El pánico y la consternación se adueñaron de Mérida, cuyo vecindario vino a aumentar la gran emigración de familias que venían desde el centro de la República al amparo de Urdaneta, quien continuó su marcha hacia la Nueva Granada.

¿Qué había sido de tinjacá y de Nevado? Tratándose del perro del libertador, Urdaneta y su oficialidad indagaron inmediatamente con los derrotados por su paradero, pero nadie dio razón, y se temió que hubiese caído otra vez en manos de los españoles. Pero esto no era cierto, porque sabedor Calzada de que el perro se hallaba en el combate de Mucuchíes hizo la más escrupulosas pesquisas para descubrirlo, allanando al intento la casa y hacienda del señor Pino, su primitivo dueño; pero todo fue en vano: Tinjacá y Nevado no se volvieron a ver. Parecía que se los había tragado la tierra.

Meses después, cuando Bolívar y Urdaneta se vieron en Pamplona por primera vez después de estos desastres, aquél supo con tristeza toda la historia del perro, y admirando la fidelidad y valentía del indio, exclamó con entera seguridad:

-¿Sabe usted, Urdaneta, que abrigo una esperanza?

-Espero conocerla, General.

-Pues creo que mi perro vive y que lo hallaré cuando atravesemos de nuevo los páramos de los Andes para libertar a Venezuela.

No era la primera vez que Bolívar hablaba en tono profético.

Han transcurrido seis años. Por lo alto de los páramos de Mérida marchan con dirección a Trujillo vados batallones del ejército patriota; y nuevamente se detiene frente a la casa de Moconoque un considerable número de jinetes. Es Bolívar y su brillante Estado Mayor.

-Llamad en esta casa -dijo el libertador a uno de sus edecanes.

El estrecho camino apenas podía contener a los jefes y oficiales que habían hecho alto en aquel sitio.

La casa estaba cerrada, y sólo después de fuertes y repetidos golpes crujieron los cerrojos de la puerta, y apareció en el umbral una india anciana, trémula y vacilante, que era la casera, la cual miró con ojos asombrados a la brillante comitiva.

-¿Vive todavía aquí don Vicente Pino o alguno de su familia? -le preguntó Bolívar.

-No, señor. Todos emigraron para la Nueva Granada, hace algunos años.

-¿Puede usted, entonces, informarme algo sobre el paradero del perro Nevado y el indio Tinjacá, después del combate de Mucuchíes?

-He oído contar muchas veces la historia del indio y del perro, pero ni aquí han vuelto ni nadie sabe qué ha sido de ellos.

Cuando Bolívar y su Estado Mayor continuaron la marcha, la india, deslumbrada todavía por el brillo y bizarría de tantos jefes y oficiales volvió a correr los cerrojos de la puerta, y se entró a comentar el suceso con los otros habitantes de la casa:

-¡Jesús credo! -les dijo-, esto es para confundir a cualquiera. Otra vez el perro; otra vez la misma pregunta. Si pasan los españoles, averiguan por el Perro, y si pasan los patriotas, la mismo cosa. ¡Este animal debe valer mucho dinero!

Pero no solamente en Moconoque, sino en la villa de Mucuchíes, a cada paso de tropas eran interrogados los vecinos sobre el perro, cuyo desaparecimiento estaba envuelto en el misterio. Bolívar también averiguó allí por Nevado y su guardián sin resultado alguno, y con esto perdió la esperanza que había abrigado de hallado a su paso por los páramos de Mérida.

Al día siguiente emprendieron la gran ascensión del páramo de Timotes. Pronto pasaron el límite de las últimas viviendas humanas y entraron en la soledad temible, donde la marcha es lento y silenciosa, oro cortando la falda de un cerro, ora subiendo por algún plano rápidamente inclinado, con harta fatiga de las bestias de silla. Ya hemos dicho que el silencio es allí completo, y absoluta la desnudez del suelo. Hasta la menuda gramínea y la reluciente espelia, que constituyen la única vegetación de estas elevadas regiones, desaparecen en aquella espantosa soledad de varias leguas.

Los caracteres más alegres y festivos, allí se apocan y entristecen. Una fuerza oculta nos obliga a callar, rindiendo así culto al dios fabuloso que, según los aborígenes, vivía de pie sobre el risco más empinado de los Andes, con la frente inclinada sobre el pecho y el dedo índice apoyado en los labios: era el dios de la meditación y del silencio.

El Estado Mayor de Bolívar marchaba con una lentitud imponente. Sólo se oían las pisadas y fuertes resoplidos de los caballos acezantes. El panorama, en lo general uniforme, ofrecía sin embargo, rápidos cambiamientos debido al viento helado que sopla en aquellas cumbres, el cual tan pronto acumula las nieblas en tomo del viajero, envolviéndolo por completo, como las aleja, ensanchándose el horizonte, para dejarle ver aquí y allá riscos y peñones atrevidos, que asoman sus cabezas mostruosas por entre las nubes, de un modo tan caprichoso como fantástico.

Los hilos de agua que vienen de lo alto, acrecidos por las lluvias y los deshielos, forman zanjones profundos que cortan el camino de trecho en trecho. Abismado cada cual en sus propios pensamientos caminaban todos, cuando de repente se oyó un grito de guerra:

-¡Viva la Patria! ¡Viva Bolívar!

Grito inesperado que rompió el silencio augusto del Gran Páramo y que, por un fenómeno propio de la comarca, fue repetido al punto por bocas misteriosas que se abrieron en el fondo de los valles y cañadas, al conjuro del dios Eco; de suerte que las voces Patria y Bolívar fueron retumbando de cerro en cerro hasta morir débilmente en lontananza como el vago rumor de un trueno.

Antes de que el eco se extinguiese, Bolívar vio salir de uno de aquellos zajones un personaje extraño, que parecía estar allí acechándole el paso, y que corrió hacia él con ligereza de un gamo. Una larga y oscura manta rayada de colores muy vivos cubría casi todo el cuerpo de aquel hombre, que tomaron por un loco en vista del modo tan brusco e inusitado con que se presentaba.

-¿No me conoce ya Su Excelencia? -dijo al Libertador con el sombrero en la mano.

-¡Tinjacá! -exclamó Bolívar lleno de asombro.

-Siempre a sus órdenes, mi general. Ayer supe en mi retiro del páramo que Su Excelencia pasaba...

-¿Y el perro? ¿Dónde está Nevado? -le preguntó Bolívar, sin dejarlo proseguir.

-Está por aquí mismo con una persona de confianza, pero no lo traje porque todavía dudaba, y quise ver antes por mis propios ojos si era verdad que Su Excelencia iba con el ejército.

-Pues ve a traérmelo en el acto.

-No hay necesidad. El vendrá solo - le contestó el indio, a tiempo que hacia un movimiento para llamarlo.

Pero al instante, Bolívar lo detuvo, diciéndole:

- ¡Espera!, que yo lo llamaré.

Y con la excitación de su alegría, que era indescriptible como la sorpresa de sus tenientes, sacóse un guante, y llevándose a los labios sus dedos acalambrados por el frío lanzó al viento aquel silbido extraño, casi salvaje, que en otro tiempo había aprendido del indio, el mismo que oyó por primera vez en la helada villa de Mucuchíes y que más tarde salvó a Nevado, en la noche tétrica de Valencia. El eco se encargó de repetir y prolongar el silbido, que fue a extinguirse como un débil lamento en el confin lejano.

Entretanto Tinjacá sonreía de contento, los jefes y oficiales esperaban sorprendidos el desenlace de aquella inesperada escena; y Bolívar, pálido de gozo, rasgaba la niebla con sus miradas de aguila.

Un grito unánime se escapó de todos los pechos.

-¡El perro¡ ¡El perro! ...

Sobre el borde de un barranco próximo había aparecido Nevado, el mismo Nevado, más hermoso y altivo que nunca, batiendo al aire su abundosa cola, que semejaba un plumaje blanco, muy blanco, como los copos de nieve.

Momentos después, la cabeza del perro desaparecía bajo los pliegues de la capa del libertador, que se inclinó desde su caballo para recibirlo en sus brazos.

Si con el Estado Mayor hubiese ido la banda marcial, él habría ordenado que en aquel mismo sitio, sobre una de las cumbres más elevadas de los Andes, resonasen los clarines y tambores en alegres dianas por el hallazgo de su perro.

A partir de esta fecha, Nevado siguió a Bolívar por todas partes, ora jadeando detrás de su caballo en las ciudades y campamentos, ora dentro de un cesto cargado por una mula, a través de largas distancias y en las marchas forzadas. El estuvo echado junto a la Piedra Histórica de Santana de Trujillo en la célebre entrevista de Bolívar con Morillo, provocando las miradas curiosas y la admiración de los oficiales españoles que conocían su historia; y durante el Armisticio, visitó el extinguido Virreinato de Santa Fe y durmió algunas siestas en la mansión de sus virreyes, sobre las ricas alfombras del palacio capitolino de San Carlos, en Bogotá.

Atravesando Bolívar con sus edecanes por un hato de los llanos, salieron de un caney multitud de perros de todos tamaños, y se arrojaron sobre los caballos, ladrándoles con tanta algarabía y obstinación, que los oficiales iban ya a valerse de las espadas para liberarse de aquel tormento, cuando les llegó el remedio, porque en oyendo Nevado, que venía un poco atrás adormilado dentro del cesto, los desacompasados aullidos de aquella jauría, se botó al suelo de un salto, con espanto de la bestia que lo cargaba, y a todo correr y dando descomunales ladridos arremetió de lleno contra la ruidosa tropa de podencos, los cuales huyeron al punto poseídos de terror.

-¡Bravo, bravo! ¡Lo has hecho muy bien, Nevado! exclamaron los oficiales, agradecidos al potente animal que les quitaba de encima aquella insoportable molestia, a lo que agregó Bolívar, riéndose de la derrota de los galgos:

-Esos pobres perros jamás habían visto un gigante de su especie.

El 24 de junio de 1821, en la célebre llanura de Carabobo, enardecido el perro en medio de la batalla, se lanzó como una fiera sobre los caballos españoles, no obstante su edad de nueve años que empezaba a privarle de rapidez en la carrera y hacerle más fatigosas las marchas sorprendentes de su perínclito amo. En vano se le llamó repetidas veces. Ni él ni Tinjacá, que lo seguía, volvieron a presentarse a los ojos de Bolívar ni de su Estado Mayor.

Ya habían sonado en el glorioso campo las dianas del triunfo y sólo se oían a lo lejos las descargas de fusilería que daba el Valencey en su heroica retirada. Bolívar vuelto en sí del frenético entusiasmo de la Victoria, pregunta de nuevo por su perro, en momentos en que recorría el campo, cuando se presenta un ayudante y le dice:

-Tengo la pena de informar a Su Excelencia que Tinjacá, el indio de su servicio, está gravemente herido.

-¿Y el perro? -le preguntó al punto.

- El perro... -dijo titubeando el ayudante-, el perro también está herido.

Bolívar puso al galope su fogoso caballo en la dirección indicada. Un cirujano hacia la primera cura al pobre indio, quien al divisar al libertador hizo un gran esfuerzo para incorporarse, diciéndole con voz torpe y extenuada:

-¡Ah, mi General, nos han matado el perro!...

Bolívar miró en torno con la rapidez del rayo y descubrió allí mismo, a pocos pasos de Tinjacá, el cuerpo exánime de su querido perro, atravesado de un lanzazo. El espeso vellón de su lomo blanco, muy blanco como la nieve de los Andes, estaba tinto en sangre roja, muy roja como las banderas y divisas que yacían humilladas en la inmortal llanura.

Contempló en silencio el tristísimo cuadro, inmóvil como una estatua, y torciendo de pronto las riendas de su caballo con un movimiento de doloroso despecho, se alejó velozmente de aquel sitio. En sus ojos de fuego había brillado una lágrima, una lágrima de pesar profundo.

El hermoso perro Nevado era digno de aquella lágrima.

Tomado de Bolivar .ula.ve

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