lunes, 30 de agosto de 2010

VII Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Granada Federico García Lorca” 30 de septiembre de 2010



El Ayuntamiento de Granada organiza e invita a participar en la séptima edición del Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Granada Federico García Lorca”, con el objetivo de distinguir “el conjunto de la obra poética de un autor/a vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la literatura hispánica”.

Los candidatos podrán ser propuestos —antes del 30 de septiembre de 2010— por las Academias de la Lengua Española; las Academias nacionales, regionales o locales con sección de Literatura; y las instituciones que por su naturaleza, fines o contenidos, estén vinculadas a la literatura en lengua castellana.

El ganador recibirá 50.000 euros, un diploma acreditativo y una obra gráfica conmemorativa. Además se realizará la edición de una antología poética de su obra, y se organizarán jornadas académicas y actos literarios con su participación.

La obra a la que se hará acreedor el ganador está realizada en bronce por el escultor granadino Miguel Moreno, y fue creada con motivo de este certamen.



Bases


Primera. Este galardón tiene por objeto premiar el conjunto de la obra poética de un autor/a vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la literatura hispánica.

Segunda. El Premio, que se concede todos los años sin posibilidad de declararlo desierto, consiste en:

* Diploma acreditativo.
* Obra gráfica conmemorativa.
* 50.000 euros.
* Jornadas académicas de estudio de la obra del/a galardonado/a, con la presencia del mismo.
* Acto literario, con la participación del/a poeta galardonado/a en la última edición del Premio.
* Edición de una antología poética del premiado/a.

Tercera. Podrán proponer candidatos:

* Las Academias de la Lengua Española.
* Las Academias Nacionales, Regionales o Locales que tengan sección de Literatura.
* Las Instituciones que por su naturaleza, fines o contenidos, estén vinculadas a la literatura en lengua castellana.

Cuarta. Las candidaturas, debidamente motivadas, deberán recibirse en la Delegación de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Granada antes del 30 de septiembre de 2010.

Quinta. Las candidaturas presentadas y admitidas por el Jurado del Premio en la presente edición, excepto las galardonadas, serán consideradas candidaturas de las próximas convocatorias, salvo indicación expresa por parte de la Institución proponente.

Sexta. El fallo del Jurado se producirá antes del 15 de octubre de 2010.

Séptima. La entrega del Premio tendrá lugar en la ciudad de Granada con la presencia del Excmo. Sr. Alcalde.

Octava. La aceptación del Premio lleva implícita la conformidad y el cumplimiento de las Bases.

Novena. La no asistencia injustificada a la entrega del Premio, por parte del galardonado, supondrá la renuncia a los derechos económicos derivados de la concesión.

Décima. El Jurado, bajo la Presidencia del Excmo. Sr. Alcalde de Granada, se constituirá con los siguientes miembros:

* Un representante de la Real Academia de las Buenas Letras de Granada.
* Un representante del Patronato Huerta San Vicente.
* Un catedrático de Literatura de la Universidad de Granada.
* Un representante de la Fundación Federico García Lorca.
* Un representante de la Residencia de Estudiantes.
* Un representante del Centro Generación del 27.
* Un representante de la Casa de América.
* Actuará como Secretario del Premio, con voz pero sin voto, el Concejal Delegado de Cultura y Patrimonio.

Décima. En el Acto de Constitución el Jurado determinará el procedimiento de trabajo para efectuar la elección del autor/a premiado.

Undécima. El fallo del Jurado es inapelable.

Duodécima. La Secretaría del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca tiene su sede social en la Delegación de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Granada.

Decimotercera. Información y envío de candidaturas:

Delegación de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Granada
Avenida de las Fuerzas Armadas s/n.
Complejo “Los Mondragones”, 18071 Granada
España

Para mayor información dirigirse a:

Delegación de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Granada
Avenida de las Fuerzas Armadas s/n
Complejo “Los Mondragones”, 18071 Granada
España
Tel: (34) 958 24 81 60
Fax: (34) 958 24 81 95
Email: info@premiogarcialorca.es
Web: www.premiogarcialorca.es

Mayor información: Telf.: (34) 958 24 81 60 • Fax: (34) 958 24 81 95 • Email: info@premiogarcialorca.es • Web: www.premiogarcialorca.es

Biografía de: Federico García Lorca





1898-1936
1898 El 5 de junio nace Federico García Lorca en Fuente Vaqueros,
provincia de Granada, hijo de Federico García Rodríguez y Vicenta
Lorca Romero. Será el mayor de cuatro hermanos: Francisco, Concha
e Isabel.
1908 Pasa unos meses en Almería, donde comienza sus estudios de
bachillerato. Primeros estudios de música. 1909 se traslada con
su familia a vivir a Granada.
1915-1917 Estudios de Filosofía y Letras y de Derecho en la
Universidad de Granada. Amistad con el núcleo intelectual granadino
(Melchor Fernández Almagro, Miguel Pizarro, Manuel Ángeles Ortiz,
Ismael G. de la Serna, Angel Barrios,...). Viajes de estudios,
dirigidos por el Catedrático Martín Domínguez Barrueta, por
Andalucía, Castillla y Galicia. Inicia su amistad con el compositor
Manuel de Falla, quien fija su residencia en Granada.
1918 Publica en Granada su primer libro Impresiones y Paisajes y
escribe algunos poemas que aparecerán más tarde en su primer libro
de versos, Libro de Poemas.


1919-1924
1919 Se instala en la Residencia de Estudiante de Madrid, donde vivirá
hasta 1928. En estos años conocerá a Luis Buñuel, Salvador Dalí,
José Moreno Villa, Emilio Prados, Pedro Salinas, Pepín Bello....
1920 El estreno en el Teatro Esclava de Madrid de su obra El maleficio
de la Mariposa supone un total fracaso. Se matricula en la Facultad
de Filosofía y Letras. Inicia la redacción de las Suites.
1921 Publica Libro de Poemas. En noviembre escribe la casi totalidad
del Poema del Cante Jondo. Juan R. Jiménez incluye en su revista
Indice poemas de Lorca.
1922 Lee, en el Centro Artístico de Granada, su conferencia El Cante
Jondo. Primitivo canto andaluz. 13-14 de junio: se celebra en la
plaza de los Aljibes de la Alambra de Granada la "Fiesta-concurso
del cante jondo". Empieza la redacción de la tragicomedia de Don
Cristóbal y la señá Rosita.
1923 Enero: con ocasión de la fiesta de los reyes Magos, se celebra
en su casa una función de Títeres organizada por él y por Falla.
Primeros dibujos. Asiste, en Madrid, al banquete en honor de Ramón
Gómez de la Serna. En junio se licencia en Derecho por la Universidad
de Granada. En el otoño Salvador Dalí llega a la Residencia de
Estudiantes. Amistad con el pintor Gregorio Prieto y con Rafael
Alberti. Juan Ramón Jiménez le visita en Granada.


1925-1928
1925 Termina Mariana Pineda. Primavera: Primera estancia en Cadaqués,
en casa de la familia Dalí.
1926 Realiza numerosas excursiones, principalmente por las Alpujarras,
con Manuel de Falla. La familia adquiere la Huerta de San Vicente,
en la vega granadina, donde para frecuentes temporadas. La Revista
de Occidente publica su Oda a Salvador Dalí. Lee en el Ateneo de
Valladolid poemas de sus libros en preparación (Suites, Canciones,
Cante Jondo y Romancero Gitano).
1927 Publica el libro Canciones. Segunda estancia en Cataluña. La
compañía de Margarita Xirgu estrena Mariana Pineda en el Teatro
Goya de Barcelona. El grupo de L´Amic de les Arts (S. Gasch, J.V.
Foix, L. Montanya, S. Dalí,...) organiza, en las Galerías Dalmau
de Barcelona, una exposición de sus dibujos. La compañía de
Margarita Xirgu estrena Mariana Pineda en el Teatro Fontalba de
Madrid. Conoce a Vicente Aleixandre. Diciembre: el Ateneo de
Sevilla, en ocasión del Homenaje a Góngora, organiza una lectura
de Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Gerardo
Diego, Juan Chabás, José Bargamín y Rafael Alberti. Conoce a Luis
Cernuda y Joaquín Romero Murube.
1928 Un grupo de intelectuales granadinos, dirigidos por Federico
García Lorca, funda la revista Gallo, de la que se publicarán dos
números. Publica en la Revista de Occidente su primer Romancero
Gitano. Publica, de modo parcial, la Oda al Santísimo Sacramento
del Altar. Lee en la Residencia de estudiantes la conferencia
Canciones de Cuna Españolas.


1929-1932
1929 Segunda edición de Canciones. Estreno de Mariana Pineda en
Granada. Junio: Sale para los Estados unidos, vía París-Londres,
en Compañía de Fernando de los Ríos, arribando a Nueva York. Se
matricula en la Universidad de Columbia. Frecuenta teatros, cines,
museos y se apasiona por el jazz. Veranea en Vermont, huésped de
Philip Cummings, y luego en Catskill mountains, con Angel del Río.
De vuelta a Nueva York se instala en el John Jay Hall de la
Universidad de Columbia, donde permanecerá hasta enero de 1930.
Comienza a trabajar en lo que será Poeta en Nueva York, escribe el
guión de Viaje a la Luna y empieza El Público.
1930 Pronuncia unas conferencias en la Universidad de Columbia y
en el Vassr College. El torero Ignacio Sánchez Mejías y la cantante
La Argentinita le visitan en Nueva York Invitado por la Institución
Hispano-Cubana de Cultura marcha a La Habana, donde pronuncia varias
conferencias y termina El Público. De vuelta a España, estrena en
Madrid la versión breve de La Zapatera prodigiosa.
1931 Publica algunos poemas de Poeta en Nueva York. Publica el Poema
del Cante Jondo. Termina Así que pases cinco años. Dirige y funda
con Eduardo Ugarte el teatro universitario ambulante La Barraca.
Conferencia y lectura de poemas de Poeta en Nueva York en la
Residencia de Señoritas, de Madrid.
1932 Conferencias en Valladolid, Sevilla, Salamanca, La Coruña,
San Sebastián y Barcelona. Escribe Bodas de Sangre. Exposición de
dibujos en el Ateneo Popular de Huelva. Primera salida de La Barraca
que representa obras del teatro clásico español en varios pueblos de
la península.


1933-1936
1933 Estreno de Bodas de Sangre en el teatro Beatriz de Madrid, y de
Amor de Don Perlimplín en el español. Se publica en Méjico la Oda de
Walt Whitman.
1933-1934 Triunfal estancia en Argentina y Uruguay. En Buenos Aires
da conferencias y asiste a las clamorosas representaciones de Mariana
Pineda, Bodas de Sangre y la Zapatera prodigiosa. Conoce a Pablo
Neruda. Bodas de Sangre alcanza un gran éxito, sobrepasando las cien
representaciones. Estancia en Montevideo donde pronuncia varias
conferencias. Regresa a España en el mes de Mayo. Muere en la plaza
de toros de Manzanares, Cuidad Real, su amigo el toreo Ignacio
Sánchez Mejías. Continúan las representaciones de La Barraca. Pasa
a limpio el original de Diván del Tamarit. Estreno triunfal de Yerma
en Madrid por la compañía de Margarita Xirgu.
1935 Publica el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Trabaja en Doña
Rosita la Soltera o el Lenguaje de las Flores. Estancia en Barcelona,
donde da conferencias y asiste a las representaciones de Yerma y
Bodas de sangre. Estrena Doña Rosita la Soltera y trabaja en los
Sonetos. La compañía de Lola Membrives estrena La Zapatera prodigiosa
en el teatro Coliseum de Madrid.
1936 Publica Primeras Canciones. Concluye La Casa de Bernarda Alba,
que no se representa hasta 1945 en Buenos Aires. participa en un
homenaje a Luis Cernuda. 13 de julio: sale de Madrid hacia Granada.
18 de julio. Alzamiento militar contra el Gobierno de la República.
16 de agosto: es detenido. 19 de agosto: Federico García Lorca es
asesinado en Víznar (Granada). Deja inédita e inconclusa una numerosa
obra.



SU POESIA:

GRANADA

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.

Las que van delante, garzas
la que va detrás, paloma,
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?

¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?

Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.
La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma;
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.

La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.

¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿Adónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.


LLUVIA

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!



CANCION OTOÑAL

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.


ELEGIA A DOÑA JUANA LA LOCA
A Melchor Fernández Almagro

Princesa enamorada sin ser correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado.
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.

Eras una paloma con alma gigantesca
cuyo nido fue sangre del suelo castellano,
derramaste tu fuego sobre un cáliz de nieve
y al querer alentarlo tus alas se troncharon.

Soñabas que tu amor fuera como el infante
que te sigue sumiso recogiendo tu manto.
Y en vez de flores, versos y collares de perlas,
te dio la Muerte rosas marchitas en un ramo.

Tenías en el pecho la formidable aurora
de Isabel de Segura. Melibea. Tu canto,
como alondra que mira quebrarse el horizonte,
se torna de repente monótono y amargo.

Y tu grito estremece los cimientos de Burgos.
Y oprime la salmodia del coro cartujano.
Y choca con los ecos de las lentas campanas
perdiéndose en la sombra tembloroso y rasgado.

Tenías la pasión que da el cielo de España.
La pasión del puñal, de la ojera y el llanto.
¡Oh princesa divina de crepúsculo rojo,
con la rueca de hierro y de acero lo hilado!

Nunca tuviste el nido, ni el madrigal doliente,
ni el laúd juglaresco que solloza lejano.
Tu juglar fue un mancebo con escamas de plata
y un eco de trompeta su acento enamorado.

Y, sin embargo, estabas para el amor formada,
hecha para el suspiro, el mimo y el desmayo,
para llorar tristeza sobre el pecho querido
deshojando una rosa de olor entre los labios.

Para mirar la luna bordada sobre el río
y sentir la nostalgia que en sí lleva el rebaño
y mirar los eternos jardines de la sombra,
¡oh princesa morena que duermes bajo el mármol!

¿Tienes los ojos negros abiertos a la luz?
O se enredan serpientes a tus senos exhaustos...
¿Dónde fueron tus besos lanzados a los vientos?
¿Dónde fue la tristeza de tu amor desgraciado?

En el cofre de plomo, dentro de tu esqueleto,
tendrás el corazón partido en mil pedazos.
Y Granada te guarda como santa reliquia,
¡oh princesa morena que duermes bajo el mármol!

Eloisa y Julieta fueron dos margaritas,
pero tú fuiste un rojo clavel ensangrentado
que vino de la tierra dorada de Castilla
a dormir entre nieve y ciprerales castos.

Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
los cipreses, tus cirios; la sierra, tu retablo.
Un retablo de nieve que mitigue tus ansias,
¡con el agua que pasa junto a ti! ¡La del Dauro!

Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
la de las torres viejas y del jardín callado,
la de la yedra muerta sobre los muros rojos,
la de la niebla azul y el arrayán romántico.

Princesa enamorada y mal correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado.
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
a través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.




SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR

Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
de pasión y de música.
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,
en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces
alguna vez? ¿Qué culpa
tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma,
¿qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
deshojar a la luna!!


EL CANTO DE LA MIEL

La miel es la palabra de Cristo,
el oro derretido de su amor.
El más allá del néctar,
la momia de la luz del paraíso.

La colmena es una estrella casta,
pozo de ámbar que alimenta el ritmo
de las abejas. Seno de los campos
tembloroso de aromas y zumbidos.

La miel es la epopeya del amor,
la materialidad de lo infinito.
Alma y sangre doliente de las flores
condensada a través de otro espíritu.

(Así la miel del hombre es la poesía
que mana de su pecho dolorido,
de un panal con la cera del recuerdo
formado por la abeja de lo íntimo)

La miel es la bucólica lejana
del pastor, la dulzaina y el olivo,
hermana de la leche y las bellotas,
reinas supremas del dorado siglo.

La miel es como el sol de la mañana,
tiene toda la gracia del estío
y la frescura vieja del otoño.
Es la hoja marchita y es el trigo.

¡Oh divino licor de la humildad,
sereno como un verso primitivo!

La armonía hecha carne tú eres,
el resumen genial de lo lírico.
En ti duerme la melancolía,
el secreto del beso y del grito.

Dulcísima. Dulce. Este es tu adjetivo.
Dulce como los vientres de las hembras.
Dulce como los ojos de los niños.
Dulce como las sombras de la noche.
Dulce como una voz. O como un lirio.

Para el que lleva la pena y la lira,
eres sol que ilumina el camino.
Equivales a todas las bellezas,
al color, a la luz, a los sonidos.

¡Oh! Divino licor de la esperanza,
donde a la perfección del equilibrio
llegan alma y materia en unidad
como en la hostia cuerpo y luz de Cristo.

Y el alma superior es de las flores,
¡Oh licor que esas almas has unido!
El que te gusta no sabe que traga
un resumen dorado del lirismo.



ELEGÍA

Como un incensario lleno de deseos,
pasas en la tarde luminosa y clara
con la carne oscura de nardo marchito
y el sexo potente sobre tu mirada.

Llevas en la boca tu melancolía
de pureza muerta, y en la dionisíaca
copa de tu vientre la araña que teje
el velo infecundo que cubre la entraña
nunca florecida con las vivas rosas
fruto de los besos.

En tus manos blancas
llevas la madeja de tus ilusiones,
muertas para siempre, y sobre tu alma
la pasión hambrienta de besos de fuego
y tu amor de madre que sueña lejanas
visiones de cunas en ambientes quietos,
hilando en los labios lo azul de la nana.

Como Ceres dieras tus espigas de oro
si el amor dormido tu cuerpo tocara,
y como la virgen María pudieras brotar
de tus senos otra vía láctea.

Te marchitarás como la magnolia.
Nadie besará tus muslos de brasa.
Ni a tu cabellera llegarán los dedos
que la pulsen como
las cuerdas de un arpa.

¡Oh mujer potente de ébano y de nardo!
cuyo aliento tiene blancor de biznagas.
Venus del mantón de Manila que sabe
del vino de Málaga y de la guitarra.

¡Oh cisne moreno! cuyo lago tiene
lotos de saetas, olas de naranjas
y espumas de rojos claveles que aroman
los niños marchitos que hay bajo sus alas.

Nadie te fecunda. Mártir andaluza,
tus besos debieron ser bajo una parra
plenos del silencio que tiene la noche
y del ritmo turbio del agua estancada.

Pero tus ojeras se van agrandando
y tu pelo negro va siendo de plata;
tus senos resbalan escanciando aromas
y empieza a curvarse tu espléndida espalda.

¡Oh mujer esbelta, maternal y ardiente!
Virgen dolorosa que tiene clavadas
todas las estrellas del cielo profundo
en su corazón ya sin esperanza.

Eres el espejo de una Andalucía
que sufre pasiones gigantes y calla,
pasiones mecidas por los abanicos
y por las mantillas sobre las gargantas
que tienen temblores de sangre, de nieve,
y arañazos rojos hechos por miradas.

Te vas por la niebla del otoño, virgen
como Inés, Cecilia, y la dulce Clara,
siendo una bacante que hubiera danzado
de pámpanos verdes y vid coronada.

La tristeza inmensa que flota en tus ojos
nos dice tu vida rota y fracasada,
la monotonía de tu ambiente pobre
viendo pasar gente desde tu ventana,
oyendo la lluvia sobre la amargura
que tiene la vieja calle provinciana,
mientras que a lo lejos suenan los clamores
turbios y confusos de unas campanadas.

Mas en vano escuchaste los acentos del aire.
Nunca llegó a tus oídos la dulce serenata.
Detrás de tus cristales aún miras anhelante.
¡Qué tristeza tan honda tendrás dentro del alma
al sentir en el pecho ya cansado y exhausto
la pasión de una niña recién enamorada!

Tu cuerpo irá a la tumba
intacto de emociones.
Sobre la oscura tierra
brotará una alborada.
De tus ojos saldrán dos claveles sangrientos
y de tus senos, rosas como la nieve blancas.
Pero tu gran tristeza se irá con las estrellas,
como otra estrella digna de herirlas y eclipsarlas.




ALBA

Mi corazón oprimido
siente junto a la alborada
el dolor de sus amores
y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
semillero de nostalgias
y la tristeza sin ojos
de la médula del alma.
La gran tumba de la noche
su negro velo levanta
para ocultar con el día
la inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos
cogiendo nidos y ramas,
rodeado de la aurora
y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
muertos a las luces claras
y no ha de sentir mi carne
el calor de tus miradas!

¿Por qué te perdí por siempre
en aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
como una estrella apagada.



INVOCACION AL LAUREL
A Pepe Cienfuegos

Por el horizonte confuso y doliente
venía la noche preñada de estrellas.
Yo, como el barbudo mago de los cuentos,
sabía el lenguaje de flores y piedras.

Aprendí secretos de melancolía,
dichos por cipreses, ortigas y yedras;
supe del ensueño por boca del nardo,
canté con los lirios canciones serenas.

En el bosque antiguo, lleno de negrura,
todos me mostraban sus almas cual eran:
el pinar, borracho de aroma y sonido;
los olivos viejos, cargados de ciencia;
los álamos muertos, nidales de hormigas;
el musgo, nevado de blancas violetas.

Todo hablaba dulce a mi corazón
temblando en los hilos de sonora seda
con que el agua envuelve las cosas paradas
como telaraña de armonía eterna.

Las rosas estaban soñando en la lira,
tejen las encinas oros de leyendas,
y entre la tristeza viril de los robles
dicen los enebros temores de aldea.

Yo comprendo toda la pasión del bosque:
ritmo de la hoja, ritmo de la estrella.
Mas decidme, ¡oh cedros!, si mi corazón
dormirá en los brazos de la luz perfecta.

Conozco la lira que presientes, rosa:
formé su cordaje con mi vida muerta.
¡Dime en qué remanso podré abandonarla
como se abandonan las pasiones viejas!

¡Conozco el misterio que cantas, ciprés;
soy hermano tuyo en noche y en pena;
tenemos la entraña cuajada de nidos,
tú de ruiseñores y yo de tristezas!

¡Conozco tu encanto sin fin, padre olivo,
al darnos la sangre que extraes de la Tierra,
como tú, yo extraigo con mi sentimiento
el óleo bendito que tiene la idea!

Todos me abrumáis con vuestras canciones;
yo sólo os pregunto por la mía incierta;
ninguno queréis sofocar las ansias
de este fuego casto que el pecho me quema.

¡Oh laurel divino, de alma inaccesible,
siempre silencioso, lleno de nobleza!
¡Vierte en mis oídos tu historia divina,
tu sabiduría profunda y sincera!

¡Árbol que produces frutos de silencio,
maestro de besos y mago de orquestas,
formado del cuerpo rosado de Dafne
con savia potente de Apolo en tus venas!

¡Oh gran sacerdote del saber antiguo!
¡Oh mudo solemne cerrado a las quejas!
Todos tus hermanos del bosque me hablan;
¡sólo tú, severo, mi canción desprecias!

Acaso, ¡oh maestro del ritmo!, medites
lo inútil del triste llorar del poeta.
Acaso tus hojas, manchadas de luna,
pierdan la ilusión de la primavera.

La dulzura tenue del anochecer,
cual negro rocío, tapizó la senda,
teniendo de inmenso dosel a la noche,
que venía grave, preñada de estrellas.




NOCTURNO DEL HUECO

Para ver que todo se ha ido,
para ver los huecos y los vestidos,
¡dame tu guante de luna,
tu otro guante perdido en la hierba,
amor mío!

Puede el aire arrancar los caracoles
muertos sobre el pulmón del elefante
y soplar los gusanos ateridos
de las yemas de luz o las manzanas.

Los rostros bogan impasibles
bajo el diminuto griterío de las yerbas
y en el rincón está el pechito de la rana
turbio de corazón y mandolina.

En la gran plaza desierta
mugía la bovina cabeza recién cortada
y eran duro cristal definitivo
las formas que buscaban el giro de la sierpe.

Para ver que todo se ha ido
dame tu mudo hueco, ¡amor mío!
Nostalgia de academia y cielo triste.
¡Para ver que todo se ha ido!

Dentro de ti, amor mío, por tu carne,
¡qué silencio de trenes bocarriba!
¡cuánto brazo de momia florecido!
¡qué cielo sin salida, amor, qué cielo!

Es la piedra en el agua y es la voz en la brisa
bordes de amor que escapan de su tronco sangrante.
Basta tocar el pulso de nuestro amor presente
para que broten flores sobre los otros niños.

Para ver que todo se ha ido.
Para ver los huecos de nubes y ríos.
Dame tus manos de laurel, amor.
¡Para ver que todo se ha ido!

Ruedan los huecos puros, por mí, por ti, en el alba
conservando las huellas de las ramas de sangre
y algún perfil de yeso tranquilo que dibuja
instantáneo dolor de luna apuntillada.

Mira formas concretas que buscan su vacío.
Perros equivocados y manzanas mordidas.
Mira el ansia, la angustia de un triste mundo fósil
que no encuentra el acento de su primer sollozo.

Cuando busco en la cama los rumores del hilo
has venido, amor mío, a cubrir mi tejado.
El hueco de una hormiga puede llenar el aire,
pero tú vas gimiendo sin norte por mis ojos.

No, por mis ojos no, que ahora me enseñas
cuatro ríos ceñidos en tu brazo,
en la dura barraca donde la luna prisionera
devora a un marinero delante de los niños.

Para ver que todo se ha ido
¡amor inexpugnable, amor huido!
No, no me des tu hueco,
¡que ya va por el aire el mío!
¡Ay de ti, ay de mí, de la brisa!
Para ver que todo se ha ido.



II

Yo.
Con el hueco blanquísimo de un caballo,
crines de ceniza. Plaza pura y doblada.

Yo.
Mi hueco traspasado con las axilas rotas.
Piel seca de uva neutra y amianto de madrugada.

Toda la luz del mundo cabe dentro de un ojo.
Canta el gallo y su canto dura más que sus alas.

Yo.
Con el hueco blanquísimo de un caballo. Rodeado
de espectadores que tienen hormigas en las palabras.

En el circo del frío sin perfil mutilado.
Por los capiteles rotos de las mejillas desangradas.

Yo.
Mi hueco sin ti, ciudad, sin tus muertos que comen.
Ecuestre por mi vida definitivamente anclada.

Yo.
No hay siglo nuevo ni luz reciente.
Sólo un caballo azul y una madrugada.





CUERPO PRESENTE

La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas,
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llénarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos:
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!


ALMA AUSENTE

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el rasgo negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque to has muerto para siempre.

Porque, to has muerto para siempre
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los ollvos.




BALADILLA E LOS TRES RIOS
A Salvador Quintero

El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.

¡Ay, amor,
que se fue y no vino!

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.

¡Ay, amor,
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.

¡Ay, amor,
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.

¡Ay, amor,
que se fue por el aire!

¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!

¡Ay, amor,
que se fue y no vino!

Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares.

¡Ay, amor,
que se fue por el aire!


Tomado de :
http://www.los-poetas.com/a/biolorca.htm



El paraje donde no apareció Lorca se vuelve a llenar de flores en su memoria Pese a las excavaciones en Alfacar, Luis García Montero y la actriz Blanc

El paraje donde no apareció Lorca se vuelve a llenar de flores en su memoria Luis García Montero (izda.) observa cómo la actriz Blanca Portillo deposita una flor en el monolito de Lorca, en Alfacar. ::
Tomado de Ideal.Es:
http://www.ideal.es/granada/v/20100818/cultura/paraje-donde-aparecio-lorca-20100818.html

Pese a las excavaciones en Alfacar, Luis García Montero y la actriz Blanca Portillo guiaron unos concurridos actos en el 74 aniversario del fusilamiento del poeta

18.08.10 - 02:06 -
Desde hace dos décadas, cada 17 de agosto, en lo alto del pueblo de Alfacar, en un parque que lleva por nombre Federico García Lorca, se recuerda al autor de 'Mariana Pineda' con una ofrenda floral ante el monolito erigido en memoria del poeta y de las víctimas de la Guerra Civil Española. Ayer también ocurrió. Pero hubo una diferencia.
Los asistentes -representados en la voz del poeta Luis García Montero y la actriz Blanca Portillo- tenían la clara conciencia de que era un día histórico en la trayectoria de este acontecimiento señero para un amplio sector de la cultura granadina. Era la primera vez que las flores y la poesía volvían a esos parajes después de que a finales de 2009 la Junta de Andalucía realizara una pequeña excavación sin éxito para localizar a algunos de los fusilados junto al poeta.
No aparecieron los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, ni el maestro Dióscoro Galindo González. Nadie, ni un sólo hueso, se encontró allí, junto al mítico olivo, el lugar donde los testimonios de los investigadores lorquianos situaban el asesinato del poeta, hace 74 años.
Pero esto no ha hecho sino acrecentar las voces de los presentes ayer en Alfacar, como la alcaldesa del pueblo, Fátima Gómez, quien pidió que la zona sirva de recordatorio a todas las víctimas de la Guerra Civil y animó a los familiares a seguir buscando. «Son unos 2.000 asesinados en total en estos barrancos, uno de los parajes de memoria histórica más importantes junto con la tumba de Machado en Collioure», añadió Luis García Montero, quien recitó versos «de amor y de futuro» de 'Poeta en Nueva York' y de Miguel Hernández. Fue en el teatro municipal, donde se trasladó el acto por la amenaza de lluvia.
García Montero, que acudió con sus dos hijas, recordó que esos terrenos de pinos, cipreses y olivos forman parte de su biografía, porque los visitaba ya de adolescente, con 15 años; para luego volver una y otra vez junto a figuras como Rafael Alberti, Gil de Biedma o su propia mujer, Almudena Grandes. «La Junta debería declarar el paraje Bien Cultural, porque nunca se sabe quién gobernará en el futuro», apostilló.
Se catalogará
Esa petición se suma a la también realizada por Laura García Lorca, sobrina del autor de 'Yerma', que ha reiterado la necesidad de que el lugar se ponga en valor antes y después de que las infructuosas excavaciones se llevaran a cabo. La delegada del Gobierno, María José Sánchez Rubio, acudió a la ofrenda y al recital y aprovechó para anunciar que el decreto que prepara la administración andaluza para catalogar los espacios de la memoria histórica cumplirá ese cometido.
Ansiada es la futura puesta en valor de la zona; y esperados y seguidos por unos quinientos vecinos fueron la lectura poética y el concierto de jazz y flamenco que se celebraron a las diez de la noche en el teatro, a cuyas puertas aguardaba el público desde las nueve de la noche. Una emocionada Blanca Portillo, encargada de la segunda parte del recital «en calidad de persona que se dedica a la cultura y al arte», dijo que Lorca representa a «todos y cada uno de los muertos y a la gente que perdió a sus seres queridos».
La presentadora del acto fue Marta González, de la Cadena SER, premiada por la Junta de Andalucía por el 'Especial Lorca', emitido en agosto de 2009 desde la casa del poeta en Valderrubio, abierta por primera vez para tal fin. Antonio Martínez Caler, presidente de la Diputación, añadió que la reconciliación no nace del olvido sino del recuerdo y recalcó la fragilidad de la democracia.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Chapulín… Leyenda Yaqui de las predicciones



Recopilacion :
Per
la Julieta Ortiz Murray

Hace muchos siglos; en tiempos remotos; cuando El Yaqui reinaba sobre sus hermanos de las naciones Apache, Euleve, Mayo, Opata, Pápago, Pima y Seri, siendo centro de la gran confederación india, existió en el Cerro Zurem un pueblo de yaquis enanitos, ascendientes de los actuales cuyo suelo estaba siendo asolado por una enorme serpiente que apareció en el Norte.

El arribo de este monstruo fue predicho años atrás por un árbol profeta de color cenizo que existía en la mitad de la comarca y el cual hablando como gente sabia, enseñó a los indios el nombre de todos los astros del cielo.

Con este motivo los yaquis tenían establecidos destacamentos militares en varios puntos estratégicos para vigilar los caminos, en espera del fabuloso animal. El primer resguardo estaba en Tetabampo (Aguacaliente) o Vejulbampo. En este sitio los indígenas tuvieron la primera batalla campal con el monstruo, pero las flechas de los guerreros nativos no hacían mella, en el camparazón escamoso de la gran serpiente. Al observar esto los yaquis deciden empeñarse en otra lucha en el.aguaje que se llama Zauguomúgiri (zahuaros balaceados) cuyas consecuencias resultaron funestas a las tribus, pues casi quedaron destruídas. No obstante, sin perder el tiempo y el valor, acordó el Jefe Napohuizaimgizácame (el que tiene como penacho la Vía Láctea) pedir auxilio al Mago Chapulín Guóchimea, mientras un grupo de guerreros entretiene hostilizando al enemigo.

Se comisionó como emisario a Gocobábasela la golondrina, quien plena de ardor patrio emprendió rápidamente el vuelo al través de las extensas llanuras y altos montes hasta llegar a donde estaba Guóchimea. Al hallarse la golondrina, frente al Mago le hizo entrega de la salutación rendida de las tribus y le dijo:

-Guóchimea áchai, mi señor Nápohuizamgizácame, te saluda reverente y en nombre de las ocho tribus indias que domina EIYaqui te pide por la Santísima Trinidad que les des ayuda para exterminar a la serpiente anunciada hace tiempo por el arbol que hablaba, pues hace poco apareció al fin y esta acabando con los indios.

El Mago Chapulín, al oír esto se puso profundamente pensativo e inclinando luego el rostro venerable en actitud mística, comenzó a rezar, después de lo cual, cortésmente repuso a la golondrina:

-Di a nuestro Señor Napohuizaimgizácame que en nombre de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, pronto tendré el honor de poner mis humildes servicios a las órdenes suyas y de los ocho pueblos de Sonora. Dicho esto despidió a la golondrina Gocobábasela recomendándole le trasmitiese, con prontitud el mensaje.

Entretanto, hacia las tres de la tarde, en un lugar llamado Gochimea (muerto por el chapulín), los guerreros esperaban desesperados la respuesta que debería traerles la golondrina,

Mientras el ave mensajera seguía veloz su camino por el espacio el mago, tan luego como se despidió de ésta se puso diligente y atento a afilarse los serruchos de sus patas con las herramientas naturales que tenía a la mano. Llegada la hora de partir se trepó en lo más alto del Cerro Júparoi (mezquites cococorit) y habiendo pronunciado ciertas palabras misteriosas que hasta la fecha nadie conoce el significado, dió tan fuerte con ambos espolones en la cumbre que su salto fué tan grande que una persona andando a pie día y noche apenas podría recorrer la distancia en once días y medio.

Sin haber llegado aún la golondrina y cuando menos lo esperaban los impacientes guerreros, el Mago cayó en el centro del campamento cahita en donde se hallaban reunidos los principales jefes como Zapajizai (penacho de nieve) Napoguizaimgizácame (el que lleva de penacho la Vía Láctea) y Guatachomócame (penacho de chiquihuite). Una vez entre ellos, los jefes y tropa se llenaron de júbilo y fué renaciendo la esperanza de exterminar al enemigo de las tribus.

Pasado el instante del asombro, jefes y soldados en reverentes genuflexiones dieron la bienvenida al salvador. Ya en pie todos, el Mago Chapulín les dijo así:

-Jullabaculiam ziazizahuam nahuemtoja (Júntenme ramas y hojas verdes). Y así lo hicieron con rapidez. Hecho esto las machacaron muy bien y les extrajeron el jugo. Luego, el chapulín; ordenó nuevamente:

-Nechem ae uva simetacachi (báñenme el cuerpo con ese líquido). Guaet cutat jicat yechané (ahora sientenme arriba de ese árbol) y señalaba a distancia, precisamente en el punto e'n donde tendría que pasar la serpiente enemiga y ordenó que se retiraran.

Después de que el Mago Chapulín fué bañado en el líquido vegetal y puesto en el árbol se confundía su cuerpo verde esmeralda con el follaje, de tal suerte que fué acomodándose en una horqueta sin ser visto por el gigante que se acercaba voraz viniendo del Norte para pasar del lado derecho del árbol. Cuando la cabeza de la bestia estuvo al alcance del mago, éste se le dejó ir encima y dándole un par de espuelazos brutales dividió el cuerpo de la cabeza y ésta fué rodando hasta caer a una distancia de cuatro leguas, en el punto que se llama Tenjahueme (boca abierta). Entonces, ya en agonia la cabeza de la serpiente, con una fuerte voz le habló al General Supremo de las tribus, que en aquel entonces era Yazicue (nombre del cerro que se halla a la orilla del mar a inmediaciones de Empalme)

-Yo no pude exterminar al yaqui porque fui vencido por el Mago Chapulin; mi propósito era reinar entre las tribus de Sonora, pero como me derrotó, te advierto e invito a que se cuiden mucho porque pasando los años vendrán del Oriente y Sur unos hombres blancos con armas poderosas que vomitan fuego, Si quieren salir avante en la lucha, quítenles sus propios medios ofensivos y combátanlos sin miedo y descanso; de lo contrario todos serán esclavizados, despojándolos de su territorio.

Yazicue, al conocer la fatal predicción de la cabeza agónica se apresuró a comunicar el vaticinio a los jefes indios, ordenando que lo secundaran en la vigilancia y en la lucha contra el invasor.

Yazicue, al primero que se lo dijo por medio de un emisario fue a Guatachomócame (el del penacho de chiquihuite) y éste lo pasó al Omteme (viejo enojado y cuyo nombre se aplica a la montaña que se localiza a la orilla del Río Yaqui, cerca del pueblo de Vicam), y él lo participó a su inferior Cúbuaé (come mezcal); nombre que se aplica a la eminencia que se encuentra al Oriente del cerro del Omteme, y éste a su vez envía la misma alarma al Gral Corasepe (el de doble labio); nombre con que se designa al cerro que se mira a inmediaciones del pueblo de Tórim; y éste avisa al de más adelante Gral. Akimore (bosque de pitahayas rnoteadas) en donde existe la vivienda o cueva del militar indio; de allí mandaron a un jovencito con el informe para el Gral. R (re) epácame (el de la arracada) y cuyo nombre se dá a la cumbre que se encuentra cerca del Río Yaqui y pegada a 'Tórim.

El cuerpo de la serpiente quedó convertido en piedra formando la elevación que lleva el nombre de Guóchimea. La predicción se cumplió y los yaquis vencierón a los blancos en la lucha.


Cuando el indio hablaba con los animales de uña y ala


En el tiempo cuando los "yoremes" tenían comunicación directa con todos los animales de uña y ala, sucedió esto: hubo un indio de nombre Terohoqui, que quiere decir, tobillo. Tenía por esposa una muy linda yoremita de trenzas chulísimas y ojos grandes. Terohoqui era cazador especial de venados. Yendo y viniendo días y noches, una vez que partió en busca de animales le robaron la mujer.

Cuando volvió a su casa le avisaron lo ocurrido, pero no supieron decirle a dónde se fue ni qué rumbo había tomado. Entonces el venadero se presentó a los jefes, dio su queja y pidió que inmediatamente hicieran las pesquisas del caso. Se reunieron los altos jefes y los ocho pueblos en general, sin que faltara ninguno. Una vez reunidos hicieron las averiguaciones y nadie dio razón de los fugitivos. Entonces acordaron hacer un llamamiento a los animales de uña y ala. Se dirigieron a león, jefe principal de los cuadrúpedos. Este dio orden al tigre su segundo. Este mandó reunir a sus animales subalternos y todos juntos ya, se presento a los capitanes yaquis, el león con todo su ejército. Los jefes indios preguntaron a uno por uno si habían visto a la mujer del venadero y todos respondieron que no. Entonces hablaron al aura que era el gobernador de las aves y éste le ordenó al zopilote, capitán primero, quien mandó llamar al del tambor que era el quelele que tocara a junta. El quelele se elevó al cielo a una altura inmensa, hasta que los de abajo ya no lo distinguieron. En lo alto llamó a los suyos y abajo sólo se oía querrrr querrrr. Era el toque con que mandaba las tropas de ala para que descendieran a la tierra. Pronto comenzaron a reunirse con rumor de tormenta.

A la que iba llegando le preguntaban si había visto pasar a la esposa del Terohoqui, pero respondían negativamente. Entonces el capitán zopilote, dijo que repitiesen los toques con más fuerza por si faltaba alguna de las aves, cosa que hizo el quelele. Al rato se percibió un zumbido. Era un gavilán que llegaba. El ave, tan luego como tomó una poca de respiración, le preguntaron si había visto a los fugitivos y contestó que sí, que los había encontrado hacia la tierra de los Euleves. Inmediatamente se nombraron comisiones competentes.

Delante de éstas iba un emisario para el jefe de los euleves para que los aprehendiera y los enviara amarrados al Yaquí. Al llegar las comisiones, los euleves buscaron a los fugitivos y los aprehendieron en las cumbres de la sierra de Mabavi, y por cordillera los enviaron a los Opatas; éstos a los Pimas, y.los Pimas los trajeron hasta El Yaqui. Los cahita los esperaban reunidos en el Zicchive, debajo de un mezquite. Ante una cruz los desnudaron y recibieron como es de rigor tres azotes en la espalda por parte de cada verdugo. Como éstos eran ocho, uno por cada tribu, les tocaron veinticuatro azotes a cada uno. El castigo se los llevó a la muerte. Este ejemplo aún perdura en El Yaqui y por esto no hay nativo que se atreva a cometer adulterio.

A continuación presentamos una de las varias versiones del mito compartido de Coyote y conejo. Decimos que es un mito compartido porque lo encontramois en culturas tan diferentes y distantes entre sí como .la yaqui, la zapoteca, la azteca y la olmeca, aunque con particular relevancia en las dos primeras.


Coyote y conejo


Un conejo entraba cada noche a comer frijol del frijolar de un viejito y hacía mucho destrozo.

-¿Qué animal estará haciendo esto? -se preguntaba el viejo.

Un día se decidió a poner un espantapájaros. Primero puso uno de piedra, luego otro de trapo. ¡Nada! Por fin hizo un mono de cera de Campeche.

-Con ese sí lo voy a atrapar.

Allí estaba el mono cuando en la noche llegó el conejo a cenar.

Hágase a un lado, hágase a un lado que vengo a comer -le dijo el conejo molesto. Pero al empujarlo para pasar, se le quedó pegada una mano en la cera.

-Suélteme la mano, que traigo prisa. ¿Por qué me molesta si todos los días vengo aquí?

El mono no contestaba. El conejo le dió una bofetada con la otra mano y también se le quedó pegada.

-Suélteme si no quiere que lo agarre a patadas, para eso tengo patas.

Lo pateó y se le quedó pegada la pata. Le di otra patada y también la otra pata se le pegó. Allí estaba, hecho bolita y todavía gritando:

-Suélteme o le voy a dar con la cola.

Nada le contestó el mono. Le dió un coletazo y la cola se le pegó a la cera.

-¿Por qué me agarra? Todos los días ceno aquí, ni quien se metiera conmigo.

¡Y que lo muerde! También se le quedó pegado el hocico. Le dió con las orejas y hasta las orejas se le pegaron. Todo pegosteado y engarruñado estaba al día siguiente, cuando lo halló el viejito.

-¡Ah, conque eras tú! Ahora verás.

Se llevó el conejo para su casa y allí le dijo a su mujer que lo cocinara. La mujer puso a calentar agua. Mientras hervía, el viejo lo amarró en el patio de atrás de la casa. El conejo vio cómo se acercaba un coyote despacito, despacito. Lo llamó:

-Hermano, hermano, ven. Mira qué desgracia la mía, quieren que me case con la hija de esta gente, pero yo no quiero. Mira, yo soy muy chaparro, estoy chico. No me voy a ver bien caminando junto a ella. En cambio tú estás alto y grande. A ti sí te q ueda. ¿No me cambias de lugar?

-Pero no me van a querer a mí -dijo el coyote.

-¡Cómo que no! Tú sí eres de su tamaño, le vas a gustar más.

-¿Tú crees?

-Claro. Desátame y yo te amarro a ti.

Cuando los de la casa salieron por el conejo y vieron al coyote amarrado quedaron muy sorprendidos.

-Yo soy el que se va a casar con su hija.

-¡Que hija ni que nada! y le dieron de palos

Cuando logró desatarse, el coyote todo lastimado salió a buscar al conejo. Lo encontró cerca de unos zopilotes.

-¡Ajá!, me engañaste. Por tu culpa me pegaron!

-No, yo no. Ha de haber sido uno de mis hermanos, somos muchos de familia. No te enojes.

-Te voy a comer, conejo, por haberme engañado. No te me escapas.

-No, espérate, ando cuidando estos guajolotes, me los encargaron. Velos un ratito, ahora vengo. Si te da hambre te comes uno, yo no tardo.

Pero no eran guajolotes, eran zopilotes.

-Está bien. Pero no me vayas a engañar.

El coyote les daba vuelta a sus guajolotes que eran zopilotes. Trató de comerse uno y nada: se fue de hocico contra el suelo, pues los zopilotes volaron. Salió detrás del conejo. Cuando lo encontró le dijo:

-Ahora sí, te voy a comer.

-Ya ni modo, pero no me comas aquí, llévame a esa loma para que veas el paisaje mientras comes. Allá cortamos hojas tiernas para que me comas bien. Aquí me vas a comer todo lleno de tierra, se te pueden quebrar los dientes.

Se fueron.

-Pero eso sí, cárgame hasta allá -dijo el conejo.

-Bueno.

El coyote lo llevó a cuestas todo el camino. Cuando llegaron arriba, el conejo le dijo:

-¿Ya ves? Siempre es bonito comer con buena vista. Voy por hojas para tenderlas para que me comas a gusto, con las manos limpias. Así no te ensucias. Espérame, voy a traer las hojas para tenderte la mesa.

-Bueno.

Salió corriendo y ya no regresó. El coyote daba vueltas, buscándolo, pero ya nunca lo volvió a ver.


Los *surem y el árbol parlante


*(Origen mitológico de la nación yaqui: Se dice que en tiempos muy antiguos, la gran águila creó unos seres casi totalmente de agua, que podían hacer cualquier cosa que se propusieran y a quienes dio la orden de hacerse territoriales, orden que no fue obedecida por todos. Los surem que no obedecieron fueron transformados en los primeros yaquis).


Hace muchos siglos, en tiempos muy antiguos, los yaquis no eran como son ahora. Eran los surem, gente de muy corta estatura que vivían en el cerro surem. Eran pacíficos y no les gustaba ni el ruido ni la violencia. Un día, notaron que había un árbol que emitía unos ruidos que parecían ser como un extraño lenguaje. Este árbol era un gran Paloverde que crecía en la región del Omteme Cahui. (El enojado).

La gente se reunía alrededor de él y los líderes trataban de comunicarse con el árbol que hablaba pero no tuvieron éxito. Ni siquiera los jefes más importantes pudieron interpretar el mensaje del paloverde. Mientras tanto, una muchacha muy joven, Yomumuli, tiraba y tiraba de la mano de su padre y le decía que ella podía interpretar lo que decía el árbol parlante. Al principio, el padre la ignoró y luego se enojó ante su insistencia. Finalmente le dijo : "Muy bien, lo harás en frente de todos y luego se te castigará por tu tontería"

Entonces, Yomumuli se sentó junto al árbol y tradujo palabra por palabra lo que el árbol profetizaba para el futuro de la tribu. Les advirtió de la llegada del hombre blanco, que traería armaduras de metal y nuevas armas. Habría mucho sufrimiento y se derramaría mucha sangre entre los surem, pero, eventualmente, triunfarían sobre sus adversarios. Les profetizó la llegada del ferrocarril diciendo que se haría un camino de acero con un monstruo de hierro en medio. Les dijo que sufrirían por varios años en los que habría mucho ruido y confusión. Tienen que decidir qué van a hacer. Los que no resistan esta situación pueden irse a otra parte para no enfrentar ese destino.

Entonces, los surem se dividieron en dos grupos. Uno de estos grupos se fue y hay quien dice que se metieron al mar y viven ahí todavía. Otros dicen que se convirtieron en hormigas negras y viven debajo de la tierra. Los surem que se quedaron, con el tiempo crecieron a una mayor estatura y se convirtieron en los yaquis, tal como son ahora y fueron tan fuertes guerreros que pudieron derrotar a los españoles cuando estos llegaron.

lunes, 23 de agosto de 2010

Tras la leyenda de Boves Historiadores analizan al personaje histórico recreado por Herrera Luque

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"Taita Boves", la versión cinematográfica de Luis Alberto Lamata, estrena el viernes 27 de agosto, con Juvel Vielma como el despiadado caudillo asturiano (Cortesía Jericó Films)

domingo 22 de agosto de 2010 12:00 AM
Francisco Herrera Luque (1927-1991), psiquiatra de formación, irrumpe como novelista en 1972, a través de la historia fabulada del asturiano José Tomás Boves, con un título que no ha dejado de generar discusiones: Boves, el urogallo, llamado así por una especie de gallinácea existente en Europa, cuyo comportamiento asocia con el del caudillo.

El autor recaba información histórica para componer un relato de ficción, donde resaltan las características psicológicas de un personaje que pasó a la Historia como un monstruo, y un ambiente plagado del caos generado por la guerra de independencia, hacia 1814, año de la muerte de Boves.

A casi 40 años de su publicación, la obra ha inspirado una versión televisiva (Cabrujas, 1979); una película, Taita Boves, de Luis Alberto Lamata, que estrena el viernes, y mucha reflexión en torno a algunas preguntas. ¿Superó la realidad a la ficción o viceversa? ¿Qué hace a la historia tan verosímil? ¿Cuáles temas siguen latentes en la Venezuela de hoy?

El historiador Guillermo Morón valora a Boves, el urogallo como "magnífica", en la medida en que muestra "la parte más negativa de la Historia de Venezuela y a un hombre terrible".

Al consultarle si el Boves de la novela refleja al de la vida real, el especialista dice: "Seguramente fue peor. Boves fue uno de los personajes más duros en la Historia de la Independencia de Venezuela, tan duro como Ezequiel Zamora".

El también historiador Germán Carrera Damas hace la salvedad: "No puedo analizar la novela desde el punto literario porque no es mi fuerte, ni desde el punto de vista historiográfico, porque es ficción".

No obstante, son importantes algunas de sus consideraciones en torno al asturiano. "La propaganda de guerra de la época lo presentó como un monstruo, pero también los otros lo eran: por ejemplo, en 1814 Bolívar manda a acuchillar a 900 personas en las bóvedas de La Guaira. Fue una época de extrema violencia".

Uno de los temas fundamentales de esta obra, según Morón, es el del caudillismo, "cómo a veces el pueblo sigue a un bandido sin darse cuenta".

Para el estudioso de la Historia, la razón puede estar en la excesiva emocionalidad o la falta de cultura y educación. "Recuerda que 90% de los venezolanos fue analfabeta al menos hasta 1936", acotó.

El móvil del crimen


Herrera Luque muestra a un comerciante despreciado por las clases pudientes, cuyas circunstancias lo empujan a la guerra, primero, por la causa patriótica y luego, por la realista. El autor presenta los desmanes de Boves como resultado de su resentimiento y venganza.

Carrera Damas no se refiere a la novela, pero sí al personaje de la vida real. "Escribí Boves. Aspectos socioeconómicos de la Guerra de Independencia. "Siempre se ha presentado a Boves como un caudillo popular repartidor de tierras, con una visión agrarista, pero el Boves que yo encontré es un luchador por restaurar la monarquía absoluta".

Descarta que haya sido carisma lo que llevó a Boves a reunir tropas tan numerosas en contra de la causa patriótica. "Lo que él buscaba era hacer respetar la voluntad divina. Abolir la monarquía era pecar y aquellos sectores eran profundamente creyentes".

Para ambos historiadores, es imposible establecer parangón alguno entre Boves y otro caudillo moderno. "Aquel era un hombre esforzado, valiente hasta la temeridad", afirma Carrera Damas. "Son épocas diferentes y maneras distintas de ser caudillo... Bolívar, por ejemplo, también fue un caudillo ilustrado", agrega Morón.

Carrera Damas tampoco cree que exista relación entre aquella violencia de 1814 y la actual. "La violencia política es una cosa y la social es otra. Cuando ambas se mezclan es terrible. La violencia social como arma de un proyecto político tiene un efecto perverso que se ampara en la prepotencia y la impunidad".

Fenómeno editorial


Guillermo Morón no recuerda que Boves, el urogallo haya generado polémica tras su lanzamiento. "Todos la elogiamos. Creo que Herrera Luque es uno de los grandes escritores venezolanos".

Germán Carrera Damas atribuye el éxito a una coincidencia con lo que llama el "saber histórico común". "El público se ve gratificado y confirmado en lo que sabe".

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